el ARTE de EXISTIR
En este podcast Jorge Zentner habla de -entre otros temas- autoestima, autoconocimiento, meditación, creatividad, gestión de las emociones, superación de crisis existenciales, práctica espiritual en la vida cotidiana... Responde a consultas de los oyentes y proporciona herramientas que pueden permitir evitar el sufrimiento inútil, mejorar la comunicación, y relacionarse mejor con los demás en la familia, el trabajo, la pareja…
De un modo sencillo y directo, Jorge aborda las eternas preguntas del ser humano: ¿quién soy?, ¿qué sentido tiene la vida?, ¿cómo experimentar la paz interior y el sentimiento de realización?
ALGUNAS SECCIONES DE el ARTE de EXISTIR:
LA CONSULTA
Los oyentes plantean problemáticas vividas en el trabajo, la pareja, la familia, etc. Jorge ofrece respuestas que no sólo son útiles al consultante, y que no pretenden dar “la solución”: enfoca la situación de manera que el o la consultante pueda encontrar vías de superación. Asimismo, proporciona herramientas concretas, prácticas, cuyo uso redunde en una mejor orientación y en un verdadero fortalecimiento interior. Coordinan esta sección Daiana Belbruno y Davi Carneiro.
Envía tu consulta a la dirección de correo: jorgezentner@elartedeexistir.com
LA VISITA
Los generosos invitados a el ARTE de EXISTIR ofrecen el testimonio de recorridos existenciales inspiradores, vividos con pasión. Son la encarnación de existencias auténticas, con sus luces, sombras, altos y bajos, risas y llantos. En esta sección no se muestran “vidas ejemplares”, sino el latido de la vida, en su infinita riqueza y diversidad de tonos y ritmos.
JORGE CHARLA CON DAIANA y DAVI…
Daiana Belbruno y Davi Carneiro entrevistan a Jorge Zentner, con quien comparten la misma sed, la misma pasión por explorar el infinito misterio de la existencia humana.
TU PREGUNTA
La sección más interactiva del podcast: si deseas participar en este ejercicio de autoconocimiento, escríbenos a jorgezentner@elartedeexistir.com. Concertaremos día y hora para encontrarte con Jorge a través de Zoom o Skype. Trae la pregunta más significativa en este momento de tu vida: es a partir de ella que Jorge Zentner te ayudará profundizar en tu búsqueda personal.
INSPIRACIONES
¿Qué te inspira en la vida? ¿Qué te inspira a levantarte de la cama cada mañana, a reír, a trabajar, a relacionarte con el mundo? Carla Marcos presta su voz y Antonio Mazzei su música al libro de Jorge Zentner
Una voz que me habla. Todo es misterio y todo es luz en el universo de las…
INSPIRACIONES
.
CODA es la sección que cierra el episodio, con la música de Antonio Mazzei.
Si este podcast te resulta interesante y crees que puede ser de utilidad para otras personas, gracias por dejar un comentario en Apple Podcast y compartirlo entre tus conocidos. Será un gran apoyo para nosotros.
Para información actualizada de las actividades dirigidas por Jorge Zentner (talleres, retiros de meditación, etc.) suscríbete a la Newsletter.
el ARTE de EXISTIR
Autoconocimiento: por dónde se empieza
Use Left/Right to seek, Home/End to jump to start or end. Hold shift to jump forward or backward.
En el décimo episodio de el ARTE de Existir Jorge Zentner despliega una interesante charla, a partir de algunas preguntas que le plantea Davi Carneiro:
1) ¿Porqué este podcast está dedicado al autoconocimiento?
2) ¿Para qué deseamos profundizar en un proceso de conocimiento de sí?
3) ¿Qué nos aporta una práctica de autoconocimiento en este tiempo que nos toca vivir?
4) ¿Qué nos puedes decir de tu propia experiencia en ese terreno?
Luego, en INSPIRACIONES, Carla Marcos lee un fragmento del libro ESA VOZ QUE ME HABLA.
A INSPIRACIONES le sigue LA FRASE: Al corazón lo abriga una mano desnuda.
Jorge parte de esta metáfora para ofrecernos una meditación que nos lleva a contactar con nuestra esencia.
Al décimo episodio de el ARTE de EXISTIR lo cierra, como siempre, una despedida llena de lirismo y color, a través de la música del pianista Antonio Mazzei
El cuento que Jorge Zentner lee en la presentación de este episodio es de su autoría. Se titula EL SILENCIO DEL CORAZÓN y está publicado – con ilustraciones de Mariona Cabassa-, por Ediciones Jaguar.
Si este podcast te ha resultado interesante y crees que puede ser de utilidad para otras personas, gracias por compartirlo entre tus conocidos.
Para información actualizada de las actividades dirigidas por Jorge Zentner (talleres, retiros de meditación, etc.) suscribe a la Newsletter
Transcripciones de LA CONSULTA y de otras secciones del podcast
Sigue el ARTE de EXISTIR en:
Web: www.elartedeexistir.com
Instagram: @elartedeexistirbcn
Facebook: @elArtedeExistirbcn
Youtube: www.youtube.com/elARTEdeEXISTIR
Participan en la realización de este podcast:
Mesa de redacción: Davi Carneiro
Música y edición de sonido: Antonio Mazzei
Lecturas: Carla Marcos
Imágenes y grafismo: Mariona Cabassa y Laura Creixell
Redes sociales: Laura Creixell y Martín Zentner
Producción y coordinación general: Bruno Gargiulo
Dirección y presentación: Jorge Zentner
Apertura
SPEAKER_02Hola, soy Nuhabi Ramírez y te doy la bienvenida a El Arte de Existir, el podcast de Jorge Zentner. Existir es un arte cuando abordamos conscientemente nuestras relaciones, nuestro trabajo, cualquier aspecto de nuestra vida cotidiana. Es un arte existir si nos sentimos creativos. Cuando transformamos nuestra existencia en un arte, nuestra vida rebosa de sentido. Bienvenida, bienvenido a El Arte de Existir, el podcast de Jorge Sedner.
Bienvenida
UNKNOWNEl Arte de Existir
SPEAKER_00¿Cómo hacer de nuestra existencia un arte? Soy Jorge Zentner. Gracias por acompañarme en el décimo episodio de El Arte de Existir. El rey Abaó era famoso por sus incontables riquezas. pero mucho más, sin duda, por su extraordinaria colección. Abaó coleccionaba silencios. Durante años, el rey había recorrido el mundo y gastado sumas fabulosas en busca de nuevos ejemplares para su colección llamada Los Cuatro Elementos. Silencios de agua, Silencios de tierra, silencios de aire, silencios de fuego. Desde pequeña, la princesa Azaí compartía con su padre la pasión del coleccionismo. Las demás niñas de la corte saltaban a la cuerda o jugaban con muñecas y collares de cuentas. Azaí, en cambio, prefería pasar largas horas admirando, ordenando y clasificando los silencios de su propia colección, llamada la colección. los cuatro reinos silencios minerales silencios vegetales silencios animales Silencios humanos. Azaí había viajado, en compañía de Abaó, a lugares remotos. Ni al rey ni a la princesa le interesaban los paisajes visitados. Ellos iban en busca de silencios, silencios exóticos, únicos, irrepetibles. Azaí, como todo buen coleccionista, parecía exclusivamente movida por el intenso afán de poseer, de ordenar, de clasificar. Sólo parecía impulsada por el irrefrenable deseo de ver crecer su colección. Es lo que parecía. Porque en verdad, y aunque la princesa guardaba con gran celo los silencios de su colección, con más celo todavía guardaba un secreto. ¿Qué tesoro era ese que vivía tan protegido en su pecho? Era un deseo. La princesa escondía un deseo. Ella deseaba un silencio. Lo que Azaí buscaba desde niña y jamás se lo había dicho a nadie, ni siquiera a su padre, era un único silencio diferente a todos los demás. A cambio de él, estaba dispuesta a dar todos los silencios de los cuatro reinos. La princesa buscaba el silencio del corazón. Ella buscaba el amor. tan ardiente deseo le había proporcionado el valor necesario para emprender sus arriesgadas aventuras ese deseo la llevó por ejemplo hasta el casi inaccesible imperio de la palabra prohibida allí fruto de una antigua maldición nadie tenía derecho a abrir la boca sus habitantes sólo podían comunicarse por escrito y por señas Ese mismo deseo, también, le daba paciencia y le daba tesón. Paciencia para recibir a los numerosos mercaderes de silencios que, informados de la pasión compartida por Abaó y su hija, llegaban permanentemente al palacio. Tesón para, pese a que los días y los años pasaban, no cejar en su empeño de encontrar el único silencio que de verdad le importaba. Sí, los años fueron pasando. Azaí se convirtió en una muchacha muy hermosa. Cierta noche de verano, mientras caminaba en soledad por el Parque Real, Azaí se sorprendió sintiendo en su pecho algo muy parecido al silencio deseado. El gran momento había llegado, provenía del cielo, tenía su origen en la luna, en las estrellas, en los árboles, en la tierra, en los animales. Azaí experimentó en ese instante que todos los reinos formaban un reino único, infinito. Los cuatro reinos aparecían ante ella fundidos en una danza invisible, inspirada por todos los ritmos del silencio. Ese mismo verano, pocos días después, llegó un joven al palacio. Se llamaba Asoé. Azaí, que a esa hora limpiaba las cajas de Madre Perla, donde tenía perfectamente guardados y ordenados los silencios de su preciosa colección, lo vio desde una ventana de su torre. Es guapo, pensó. y no tiene aspecto de mercader de silencios. Poco rato después, la princesa y el muchacho se encontraban en uno de los senderos del jardín. Se miraron. Se miraron en silencio. y fue como si se conocieran de toda la vida de todas las vidas caminaron juntos lentamente a la sombra de las palmeras de tanto en tanto se miraban se sentaron en la fuente de piedra roja mojaron sus pies en el agua fresca de la fuente los cuatro reinos y los cuatro elementos hermanaron sus silencios al fin ahora sí en magnífica danza. Transcurrieron de este modo dos horas. Hablaron de todo un poco, pero ¿Acaso rompen las palabras el silencio que envuelve por dentro a los enamorados? Al fin dejaron olvidadas sus sandalias junto a la fuente de piedra roja y se dirigieron descalzos, cogidos de la mano, a la sala del rey. A causa del calor, Azaí y Azoé caminaban a la sombra. Allí donde pasaban, sin embargo, brillaba y los envolvía todo el silencio de la luz. Padre, dijo la princesa, mi colección está completa, este es el hombre que amo, me voy a casar. El rey Abaó, que tanto tiempo, atención y riquezas había dedicado a su propia colección, no tardó en detectar el maravilloso silencio que latía en las pupilas de su hija. Será como tú has decidido, querida Asahí. Hijos míos, os deseo felicidad. Los jóvenes se abrazaron, luego fueron abrazados por el monarca. Esa noche Abaó, Azaí y Azoé cenaron a la luz de antorchas perfumadas en una terraza del palacio. Discretos criados sirvieron los mejores vinos de la bodega real y los platos más exquisitos de la cocina imperial. En el cielo brillaba la luna, pero la luz más intensa y sutil emanaba de los jóvenes enamorados. Los festejos por la boda de Asahí y Asoé fueron un acontecimiento extraordinario. Desde rincones lejanos y exóticos de la tierra llegaron invitados que portaban presentes de ensueño. El Palacio Real fue engalanado con flores y pájaros. Maravillosos fuegos de artificio brillaban cada noche en el cielo, confundiéndose con las estrellas. La música sonaba todo el tiempo. Se cantó y se bailó sin descanso durante semanas. Música, gritos, cascadas, risas, estallido de fuegos artificiales, entrechocar de cristales, crepitar de llamas, ladrar de perros cantar de pájaros rugir de fieras rumor de palmeras sacudidas por el viento todos los sonidos del universo danzaron juntos y libres en el silencio infinito que ofrecía el amor Llegar al episodio número 10 del podcast puede dar la falsa impresión de haber alcanzado una meta. Puede dar la falsa impresión de haber obtenido, logrado algo. ¿Por qué digo falsa? Pues porque este podcast está realizado con un espíritu, con una intención que va exactamente en el sentido contrario. Desde el primer momento, quienes estamos involucrados en la producción de El Arte de Existir, tuvimos muy claro que lo hacíamos sin proponernos objetivos alcanzables en el tiempo. Es más, expresamente renunciábamos a lograr cualquier objetivo alcanzable en el tiempo. La propuesta fue reunirnos para dar vida al podcast con la misma actitud que nos sentábamos a meditar. Se trata de convertir la realización del podcast en una práctica del instante presente de la plena conciencia del aquí y ahora. Por ello, para todos nosotros, cada episodio es el primero y también el último. El proyecto nace y muere en cada instante. Practicamos así lo que en alguna rama del budismo se denomina la mente del principiante. Este podcast es para nosotros una práctica de autoconocimiento, una manera de echar la mirada hacia el interior para comunicar con nuestros oyentes desde el silencio del corazón. en este décimo episodio encontrarás una nueva entrega de las charlas que de tanto en tanto mantengo con davi carneiro en este caso davi me interroga acerca de la importancia que tienen las prácticas de autoconocimiento hablo entonces del estupor del misterio que el ser humano ha experimentado desde el principio de los tiempos al tomar conciencia de su propio existir en consecuencia también de cómo esta interrogación existencial ha dado lugar a un incontable número de cosmogonías, creencias, mitos, corrientes de pensamiento filosófico y prácticas de autoconocimiento. Como siempre, hoy escucharemos la voz de Carla Marcos leyendo un breve fragmento de mi libro Esa voz que me habla. Luego, en la sección La frase, te invito La coda de este episodio vendrá dibujada por la mano desnuda de Antonio Matzei. Muchas gracias por acompañarme en el décimo episodio de El Arte de Existir.
Jorge charla con Davi
SPEAKER_03Jorge, hay un aforismo célebre que está inscrito en el templo de Apolo en Delfos que dice, conócete a ti mismo. Este es un podcast sobre la gestión de las emociones, sobre la meditación, sobre autoestima, pero también sobre autoconocimiento, ¿verdad? Hay un montón, creo yo, que hay un montón de ejemplos que podríamos dar de prácticas de autoconocimiento porque ellas están presentes en distintas culturas y épocas. ¿Para qué queremos profundizar un proceso de conocimiento de sí? ¿Qué viene a aportar una práctica como esta en especial en nuestra sociedad y en estos tiempos que nos tocó vivir?
SPEAKER_00Gracias por esa pregunta, David, porque engloba mucho de lo que este podcast tiene como motivación, como intención, que es justamente el profundizar en el autoconocimiento. Podríamos decir que desde el principio de los tiempos, el ser humano siente un estado de estupefacción por su propia presencia en el mundo. Y todo lo que le rodea del mundo le despierta preguntas, interrogantes. Es decir, que su propia existencia y el mundo que lo rodea son vividos como un misterio. Entonces, desde el principio de los tiempos, el ser humano se ha puesto unas preguntas. La primera de ellas es ¿Quién soy? Y a partir de esa primera pregunta, ¿Dónde estoy? ¿Qué hago aquí? Es decir, ¿Qué sentido tiene mi presencia en este lugar? ¿Qué sentido tiene todo lo que voy a ir viviendo aquí? en esta tierra? Desde el principio de los tiempos, digo, estas preguntas se han presentado en la conciencia de los individuos y la búsqueda de algún tipo de respuesta a estos cuestionamientos ha ido generando lo que llamamos cosmogonías, Es decir, miradas acerca del universo y de la presencia del ser humano en el universo. Es, por tanto, una fuente inagotable para el ser humano. Si nosotros observamos en la historia de la humanidad podemos ir viendo una serie de capítulos en los que el ser humano se dio diferentes respuestas. Esto lo estudian muy bien los especialistas en etnografía, los especialistas en mitologías, los los historiadores de las religiones, los historiadores de la ciencia, etc. Todas esas ciencias han investigado las distintas formas que fueron adoptando los intentos de dar respuesta a estos grandes interrogantes. Es una perspectiva desde la cual podemos comprender toda la existencia del ser humano. Hay personas que encuentran la explicación desde un mito y a partir del desarrollo de ese mito pueden satisfacer esa sed que les despierta el misterio de la existencia. Hay un relato que lo explica. Nosotros pertenecemos a culturas, culturas llamadas occidentales, en las que esos relatos han tomado forma de libro. Son los libros que explican el origen del universo, la creación del mundo, la aparición del hombre, con todas sus complejidades. Y en torno a esos relatos fundacionales se han desarrollado luego lo que nosotros llamamos las ¿Qué quiere decir religiones? Justamente viene de la palabra religar, volver a unir algo que en algún momento se dividió, que es esa conciencia de lo individual con la conciencia del todo. Naturalmente en el mundo hay infinidad de religiones que no se derivan de estos mismos relatos. Por eso existen las ciencias comparativas en las que se pueden comparar los distintos relatos de distintas culturas. Por eso nos apasionan tanto a veces los relatos de civilizaciones antiguas como puede ser Egipto, como pueden ser los toltecas en el norte de américa y centro de américa los relatos de los aztecas los relatos de infinidad de civilizaciones en occidente y en oriente y es un una materia de estudio apasionante, porque en última instancia lo que vemos es que todos responden a los mismos cuestionamientos. Todas intentan encontrar una respuesta a las mismas preguntas que hoy en día podríamos denominar preguntas existenciales, que todos los hombres se hacen de algún modo. Si se explora, por ejemplo, como hay mucha gente que lo hace, las civilizaciones del Amazonas, donde todavía quedan tribus poco o nada contactadas y contaminadas por las civilizaciones extranjeras a esa cultura, veremos que ellos tienen su cosmogonía, su forma de entender el mundo y de entenderse a ellos y las relaciones del hombre con el mundo, con la naturaleza. Evidentemente tenemos muchísimos indicios de que desde hace ya varios siglos la narrativa que explica al hombre occidental y que le da un cierto sentido, se muestra agotada, se muestra en crisis. Lo podemos ver en... las crisis de fe religiosa respecto a las religiones dominantes como puede ser el cristianismo en occidente pero también lo podemos ver en nuestra relación con la naturaleza en la degradación del medio ambiente en una cantidad ingente de síntomas que nos hablan de esto hay mil indicios de esta crisis. Esto es lo que explica que en las últimas décadas, tal vez en el último medio siglo, los últimos 60 años, muchas personas en Occidente fueran a buscar un camino de respuesta a estas preguntas fundamentales en otras culturas. Nosotros lo vemos, por ejemplo, en toda esa llegada de lo que sería el taoísmo, el budismo, el sufismo, en sociedades occidentales, en ciertas capas de la sociedad occidental. Pero esto ya existía a principios del siglo XX, finales del siglo XIX, cuando también hubo movimientos muy muy fuertes sólo reducidos tal vez a ciertas capas sociales que se llamaron los movimientos teosóficos donde mucha gente se sumó a ello y la aparición de nuevos maestros de nuevos mensajeros que reunían las voluntades de muchísimas personas hoy en día nosotros lo vemos también en el crecimiento de lo que se llaman las iglesias las distintas iglesias por ejemplo en Estados Unidos con un poder político extraordinario con un mensaje y una forma de dar ese mensaje diferente tú que eres originario de Brasil y más aún de Salvador de Bahía sabes perfectamente la penetración de esas nuevas iglesias en la sociedad brasilera en argentina pasa exactamente lo mismo y no nos llama la atención porque lo que vemos es que los antiguos representantes de otros relatos de otras narrativas no terminaron de dar respuesta a las necesidades de esas poblaciones entonces es cuando naturalmente las masas buscan digamos Tal vez el vino viejo en nuevos odres, es decir, los mismos viejos mensajes salvíficos de siempre bajo formatos actuales. En todo caso, lo que nos importa desde esta perspectiva es que la necesidad del hombre en buscar respuestas a estas preguntas fundamentales, sobre todo cuando hay tantas sospechas de que las respuestas desde la modernidad y desde la posmodernidad no son plenamente válidas para la gente, en el sentido de que no acaban de ofrecer un alivio al malestar existencial. Entonces, hay como una profundización en la búsqueda de caminos alternativos. En las últimas décadas, en Occidente, la respuesta más popularizada a estas preguntas vino dada por la idea de progreso. Por la idea de progreso en el orden de lo tecnológico y en el orden del progreso en cuanto a la mejor manera de vivir en el mundo. Esto tiene que ver con la proletarización de grandes masas que venían del campesinado, tiene que ver con el desarrollo tecnológico, tiene que ver con la industrialización. Yo por mi edad he vivido sin ninguna duda en primera persona, esta ola de pensamiento según la cual la mejora de las condiciones sociales y económicas iba a dar una respuesta a la angustia existencial. Toda la publicidad desarrollada en el siglo XX, sobre todo en la segunda mitad del siglo XX, tenía este fundamento. Ibas a encontrar felicidad, ibas a encontrar realización en la consecución de ciertos bienes materiales. Bueno, claro, hay grandes, grandes partes de la población mundial que sigue buscando con una cierta lógica podríamos decir, esas respuestas existenciales en el progreso material, porque vienen de condiciones tan paupérrimas, de condiciones tan tremendas de vida, que cualquier tipo de progreso en ese sentido, de avance en ese sentido, es lógico que se muestre como muy atractivo. De hecho, si nosotros miramos el modelo chino, que es el modelo dominante en este momento, veremos que cada tanto China incorpora a la sociedad de producción y de consumo, básicamente, millones de sus ciudadanos que hace pocas décadas estaban viviendo en condiciones medievales, según los cánones europeos. Entonces es comprensible que tantos millones de personas deseen fervientemente sumarse a este modelo, que es un modelo basado, como digo, en el consumo y concibiendo al ser humano como un productor de bienes. Entonces, la inserción en esta rueda de producción y consumo viene a ser el discurso, el relato que existencialmente está destinado a aliviar la angustia del individuo. Claro, nosotros esto lo hemos vivido un poco antes y en nuestra sociedad tenemos ya la experiencia de que no necesariamente el aumento de los ingresos o la incorporación plena a un sistema de producción y de consumo nos proporciona ese alivio existencial. Por eso la crisis en la que nosotros estamos viviendo en cuanto al modelo. Si a eso le añadimos que esta idea del desarrollo constante y del crecimiento permanente choca contra la evidencia de que la Tierra tiene recursos que son limitados, ahí se genera una fractura que es la que nosotros estamos experimentando en la vida contemporánea, y es que nos estamos de alguna manera serruchando la rama sobre la que estamos sentados. Todo el modelo de desarrollo y de progreso de la sociedad occidental ha estado basado en la explotación de unos recursos que son limitados y que por lo tanto van en contra de la idea de un crecimiento ilimitado y constante, y por otro lado, vemos que como se basan en el consumo, para decirlo de algún modo, en quemar los recursos del planeta Tierra, los... subproductos de quemar las fuerzas naturales del planeta Tierra generan un impacto sobre la misma biosfera. Y entonces se está poniendo en peligro el mismo planeta de donde salen los recursos con su población. Evidentemente, esto es uno de los momentos críticos a los que estamos llegando porque vemos que los recursos tienen una fecha de caducidad y que el cambio climático genera impactos sobre... toda la biosfera, sobre todo para los seres humanos, en los que hay zonas donde hay o grandes lluvias o grandes sequías que no permiten la producción de alimentos, entonces las poblaciones tienen que emigrar y en otros lugares se producen pandemias que por el mismo desarrollo de las comunicaciones rápidamente se extienden a todo el planeta, etcétera, etcétera. La población ha crecido con el desarrollo de las tecnologías médicas, esto hace que sea necesario unas cantidades de alimento que sólo se ha sabido producir de una forma industrial y vemos que todo eso implica como los síndromes de las vacas locas, como las pandemias, como tantos otros virus que se traspasan o a la a las aves o a los cerdos en granjas donde hay decenas de miles de individuos en crianza. Entonces, claro, por todos lados vemos cómo esto hace agua. Evidentemente, esto hace un impacto colectivo, pero hace un impacto individual en las personas, en la conciencia individual. Esas explicaciones, esas cosmogonías, esos relatos pierden su efectividad en los individuos. Y entonces esto explica también que busquemos otras respuestas. Y entonces necesariamente nos referimos a los orígenes, a los orígenes alcanzables por nuestra cultura. Por eso tú, en tu pregunta, con mucho acierto, mencionabas esa frase que está en el oráculo. Conócete a ti mismo, que de algún modo resume una enseñanza orientativa sobre el camino a tomar para el profundizar en la conciencia de quién soy, dónde estoy, cuál es el sentido de mi vida, etcétera, etcétera. A mí, por mi generación a la que pertenezco, en algún momento otro tipo de respuestas salvíficas me fracasaron, en lo personal varias. Tal vez la que más violentamente me fracasó fue la de buscar un sentido a la vida en la creación literaria, es decir, el camino de la creación literaria como dadora de sentido a mi vida. Fracasó en la medida en que pude ser un escritor con un cierto éxito de público y publicidad, que me permitía vivir de lo que yo creaba, de lo que yo escribía durante 25 o 30 años, pero eso no me quitó ese dolor existencial, esa desazón, ese sentimiento de falta de sentido. A partir de esa crisis, en mi búsqueda, fue que yo encontré la práctica de la meditación, que es... una de las más antiguas y depuradas vías del autoconocimiento, que ya en civilizaciones orientales lo habían utilizado. y que tenía su representante más célebre o más conocido, porque no es el único, pero sí el más conocido, que era el Buda, Shakyamuni el Buda, a quien... En nuestra cultura, de algún modo, mucha gente conoce a través del libro de Hermann Hesse que se llama Siddhartha. Mucha gente en su adolescencia o en su primera juventud había o ha tenido acceso en algunas épocas a este libro en el que Hermann Hesse narra la leyenda del príncipe Siddhartha, que sería Shakyamuni el Buda. Yo la verdad es que no lo había leído en mi adolescencia, no era una temática que me había interesado. Había leído algún otro libro de Hermann Hesse, lo había entendido muy someramente, muy superficialmente. Y lo cierto es que llegué por otra vía, digamos, a la práctica de la meditación zen, que no sé si lo hemos explicado ya, pero es la práctica del budismo pasada primero por China impregnada de taoísmo y luego pasada a Japón e impregnada de muchos aspectos de la cultura japonesa entonces yo te diría que cuando yo gracias a la práctica del budismo zen gracias a la práctica de eso que se llama sasen que es el estar sentado simplemente el estar sentado sentado en una cierta postura con los ojos entornados y realizando una actitud física y psíquica que podríamos llamar plena atención. lo que suele llamarse actualmente mindfulness, un estado de conciencia, de observación de los fenómenos que se van sucediendo en nosotros. Esta práctica en un cierto momento a mí me produjo lo que podríamos llamar un despertar, un darme cuenta, una toma de conciencia, que fue una respuesta a todas esas preguntas tan antiguas que se hace la humanidad. Una respuesta no del orden del lenguaje, no una respuesta a través de una frase o a través de un discurso, sino que fue en el instante mismo una comprensión de quién soy yo, cuál es el sentido de la vida y qué estoy haciendo aquí, para qué he nacido, etcétera, etcétera. Claro, eso a mí me... produjo un efecto liberador en ese mismo momento y sobre todo puso fin a un sufrimiento existencial que yo arrastraba desde la infancia. En ese mismo momento mi vida me apareció ante mi propia conciencia como plena de sentido, y eso me transmitió una gran paz interior y una gran confianza, cosa de la que yo había carecido hasta entonces. En el mismo momento yo comprendí que ese conocimiento súbito que me había llegado no era... para mí, tanto individuo, si bien a mí como individuo me había hecho mucho bien, sin duda, sino que era para ser compartido con cuantas personas pudiera, porque si yo podía facilitar o propiciar a alguien el acceso a este conocimiento, que sale del interior de cada individuo, no era que yo podía transmitir ese conocimiento, eso no se puede transmitir, es un conocimiento individual que nos constituye y al cual nos cuesta conectarnos. Todo lo que yo pudiera hacer por facilitar esa conexión de individuos con su propio conocimiento ahorraría a esas personas seguramente una buena dosis de sufrimiento inútil en la vida. Entonces a partir de allí es que yo me he planteado, hace más de 20 años de esto, de buscar distintos formatos para esta de facilitador de desbrozar caminos para que las personas puedan acceder a ese conocimiento que ya tienen. Esto tomó la forma de talleres, de talleres de autoconocimiento, tomó la forma de sesiones individuales, ha tomado la forma de algunos libros, de meditaciones, de retiros, de sesiones de meditación guiada, y ahora simplemente toma nuevas formas por ejemplo, a través del podcast o a través de un canal de YouTube, pero la intención es exactamente la misma, la motivación es la misma, es la continuidad de algo que ya vengo haciendo y que no me implica esfuerzo, digamos, no es un trabajo en el sentido de que tengo que esforzarme, no, me sale bastante naturalmente. Este es un poco el... El cuadro en el cual se enmarca la existencia del podcast, la existencia de los vídeos que iré produciendo. Seguramente algún libro también saldrá de todo esto. Te decía antes que ese conocimiento, esas respuestas a lo que los individuos nos preguntamos es intrínseca al ser humano. está en nuestra esencia. En el budismo se dice descubrir nuestra auténtica naturaleza. Esa es la expresión que se traduce en castellano a las enseñanzas, descubrir nuestra auténtica naturaleza, es decir, quién soy de verdad. A nosotros nos cuesta acceder a ese conocimiento porque tenemos una vida en esta Esta dimensión relativa en la que nacemos, vivimos, nos desarrollamos, crecemos y morimos. Y para mejor vivir en esta dimensión estamos dotados de unos sentidos. unos sentidos que nos permiten relacionarnos con el mundo material, con el entorno. Estos sentidos que tanto nos ayudan a relacionarnos a través de la vista, a través del tacto, a través del gusto, a través del olfato, al mismo tiempo nos cierran el acceso a dimensiones que no están adecuadas, accesibles a través de estos sentidos. Entonces nosotros vivimos en una suerte de jaula, de prisión de nuestros sentidos y para poder acceder a la conciencia de nuestra auténtica naturaleza, necesitamos trascender esos límites. Y trascender esos límites quiere decir agotar esos sentidos y traspasarlos. ¿Cuál es la fuente fundamental que tenemos nosotros del sentir? Pues justamente de lo que estamos viviendo en la Tierra, nuestra fuente fundamental son las emociones. Entonces, las emociones no es nada más que la información de cómo nosotros vivimos la experiencia de estar en el mundo. Es una dinámica energética que llega a nuestra conciencia. Entonces nos damos cuenta de que estamos tristes, de que estamos alegres, de que estamos enfadados, de que estamos culpables o culposos, de que sentimos vergüenza, de que sentimos esto o sentimos lo otro. ¿Qué ocurre? Que todas estas emociones en general nos hacen sentir de una manera muy fuerte y no siempre agradable. Y entonces nosotros desarrollamos una serie de estrategias para evitar contactar conscientemente con estas emociones. Y como decía antes, la vía para trascender los límites de nuestros sentidos son justamente lo que sentimos. Entonces paradójicamente nosotros evitamos contactar con lo que sentimos cuando contactar profundamente con lo que sentimos es lo que puede abrirnos las puertas de acceso a unos niveles de conciencia más profundos. Digamos que hay una relación muy estrecha entre lo que podríamos llamar el camino del autoconocimiento y un replanteo o una reeducación de nuestra relación con lo que sentimos emocionalmente. Allí es donde lo que podríamos denominar experiencia psíquica tiene un punto de contacto con lo que nosotros podríamos denominar experiencia trascendente o mística o llámale como quieras. Se da el caso, precisamente, de que muchas de las corrientes llamadas de desarrollo espiritual que se están viviendo en Occidente van exactamente en la dirección contraria de esto que yo te estoy explicando. Es decir, se produce lo que un autor americano ya fallecido que se llama John Wilwood, él denominó el bypass espiritual. Prácticas llamadas espirituales que en realidad están al servicio de evitar lo que emocionalmente nos hace sentir algo desagradable. Doy como ejemplo muchas prácticas meditativas en las que todo es color de rosa, todo es luz, todo es maravilloso y las personas realmente entran en unos vuelos trascendentes. Ahora, luego cuando esa persona sale de esa meditación y se tiene que confrontar a la relación con su pareja o a la relación con su hijo o a la relación con su empleador, o con su empleado resulta que no es capaz de sobrellevar esa tormenta emocional que las relaciones humanas le producen. Y te pueden dar discursos aparentemente muy desarrollados en cuanto a conocimiento de la vida espiritual y de la trascendencia y todo lo demás, pero son incapaces de vivir el día a día en algún tipo de relación sana en donde se pueda gestionar ese fluir emocional, etc. De allí el peligro de confundir lo que sería el camino del autoconocimiento con la evitación de la experiencia cotidiana con sus luces y con sus sombras. Yo soy mucho más amigo de... Buscar una vía de desarrollo espiritual. ¿A qué llamamos desarrollo espiritual? A la toma de conciencia de nuestra auténtica naturaleza. En otras palabras, a encontrar en mi interior una respuesta a través de la experiencia del sentir de quién soy yo, pero en el día a día. en el trabajo cotidiano, en la vida de familia, en el tener que ir a comprar al supermercado, en el tener que trasladarme en un metro, en el tener que estar en la polis, estar en la ciudad, estar en el mundo con los pies en la tierra. Por suerte, hay muchos maestros y muchos autores que nos guían en este sentido, que es el de polis. la espiritualidad en la vida cotidiana. Yo he tenido la suerte de empezar esta vía a través de la práctica del Zen. Y en la práctica del Zen la gente que no conoce piensa que simplemente es sentarse en un cojín que se llama Safu y estar así con los ojos entornados de cara a la pared en silencio. Pero el Zen es mucho más sabio que todo esto y por eso para practicarlo es necesario formar parte de lo que se llama una sanga. Evidentemente esta explicación, David, es para nuestro público, no es para ti, que yo sé que tú eres un practicante del budismo Zen y que perteneces a una sanga y que estás muy implicado en tu práctica y muy comprometido. En la sanga vivimos en la colectividad, en la comunidad con la que practicas, y que está integrada de muchas personas con las que tal vez nunca hablas, porque simplemente vas y te sientas, sin embargo, se presentan todos los elementos de la vida de relación de un ser humano. Y esa sanga, además, se encarga en los retiros, de hacer las tareas que son fundamentales para la sobrevivencia. Hay que cocinar, hay que lavar, hay que limpiar, hay que cortar leña, hay que servir la mesa, hay que limpiar la mesa, etc. Todo esto hace que emerjan todo tipo de conflictos en las relaciones, conflictos entre compañeros de meditación, los compañeros de la sanga, conflictos con el maestro, evidentemente, porque proyectamos en el maestro un montón de elementos de nuestro psiquismo, y si uno se lo toma en serio, con honestidad, y yo diría hasta con un poco de sentido del humor, porque en el zen es muy importante tener un poquito de sentido del humor, puede encontrar en ese tipo de relaciones y de prácticas muchas de las problemáticas que luego tenemos en nuestras familias, en nuestra sociedad, en nuestro trabajo y encontrar justamente en la práctica del Sassen una vía de solución a estas problemáticas emocionales. A veces no es suficiente y yo creo que A veces es necesario pedir ayuda por fuera, pedir ayuda a una persona especialista que te acompañe con unas técnicas, con un conocimiento. En este sentido, me parece muy interesante que a quien le pueda resultar, le despertar curiosidad el tema y quiera profundizar, que accedan a un libro de Jack Kornfield que se llama Después del éxtasis, la colada. Es un libro que lo explica a esto muy bien, y lo explica a alguien que no solo escribe bien, sino que ha tenido la posibilidad de vivir la experiencia de su propio camino espiritual a través del budismo, creo que en Birmania, no sé si lo suyo era zen, creo que no, pero tuvo muchos años en Birmania con maestros en retiros espirituales. Pues entonces, David, lo que el podcast o lo que mi actividad en general pretende... No es nada más que ir en esa dirección de de algún modo facilitar el acceso al pleno conocimiento que guarda el corazón de cada persona. Allí hay una sabiduría intrínseca y no siempre nuestra mirada está direccionada hacia esa fuente de conocimiento. Mi trabajo, lo que intenta modestamente y con los límites de mis posibilidades, es de acompañar a las personas en lo que sería ese viaje que no es muy largo en lo físico, No me acuerdo dónde leí, pero lo explicaban muy bien, que es un viaje de entre 30 y 40 centímetros de recorrido. Y es el viaje que va de nuestro cerebro a nuestro corazón. Y mi trabajo sería simplemente de acompañar en ese viaje hacia el conocimiento que el corazón atesora.
Inspiraciones
SPEAKER_02¿Qué te inspira en la vida? ¿Qué te inspira a levantarte de la cama cada mañana? ¿A reír? ¿A pasear? ¿A trabajar? ¿A relacionarte con tal o cual persona? Exploremos juntos el infinito paisaje de las... Inspiraciones
SPEAKER_01En la nube todas las gotas se conocen, se llaman por sus nombres de pila. Viajan juntas, llueven juntas, ríen y lloran juntas. Las gotas llueven por gusto, por puro gusto de ser gotas, por puro gusto de caer. Mientras caen, las gotas, lanzadas por el tobogán de la tormenta, solo piensan en volver a subir, para caer una vez más. En tu vida, en tus horas, inspírate de las gotas de lluvia.
La Frase
SPEAKER_02La frase es breve, fugaz, escurridiza. Desde lo más lejano y oscuro del silencio brota, preñado de sentidos, el fulgor de la frase.
SPEAKER_00Al corazón lo abriga una mano desnuda. Desnuda la mano desnuda manifiesta su esencia. Su desnudez es también su transparencia. Se muestra tal como es, expresa lo que es, sin simular ni ocultar nada. Cerrada, en cambio, formando un puño, la mano indica el tamaño y la fuerza del corazón. Abierta, extendida, generosa, deja traslucir su naturaleza sutil, su infinita capacidad de aceptación, amor, agradecimiento y compasión. Meditar, sea en quietud y silencio, sea danzando, cantando, pintando o caminando por el bosque, no es una práctica que se realiza para sí mismo o en busca de un beneficio personal. Entrenar la atención aprender a estar presente, obtener cierto grado de calma interior con el único objetivo de sentirme mejor, implica devaluar cualquier práctica y transformarla en mera técnica. No hay verdadera meditación sin una conciencia que trascienda las estrechas fronteras del yo. No hay verdadera meditación si olvidamos que cuando dedicamos unos minutos a la práctica lo hacemos en nombre y beneficio de toda la humanidad y de todas las formas en que la vida se manifiesta. Meditar es, sin duda, Profundizar en sí mismo. Pero profundizar en sí mismo es, sobre todo, ir en dirección de los demás, caminar hacia la esencia que compartimos con los otros, abrirnos a la conciencia de la unidad que incluye a todos y a todo.
Meditación
SPEAKER_00Hoy quiero invitarte a que busques papel, tela, madera, cualquier superficie y colores. Quiero invitarte a que pintes algo figurativo o abstracto, no importa, pero que lo pintes, como suele decirse, con el corazón en la mano. No es muy importante la destreza o calidad técnica con que lo hagas. Algunas personas pintan mejor que otras de la misma forma que algunas personas bailan mejor que otras o logran mejores notas que otras en asignaturas como matemáticas. Recuerda que toda la importancia de esta práctica está en la intención con que la emprendas y realices. pinta con la intención de ofrecer belleza al universo pinta para ser feliz haciéndolo pinta con amor y esperanza pinta sin pensar en los aplausos o críticas que tú u otros te pueden dar al final del trabajo desnúdate para pintarla deja que tu desnudez sea también tu transparencia hazlo de manera que pintar sea una expresión de tu esencia más sutil deja traslucir tu naturaleza tu infinita capacidad de aceptación, amor, agradecimiento y compasión Voy a repetir la frase de hoy. Al corazón lo abriga una mano desnuda. Guiado por la resonancia de esa frase, te sugiero una nueva meditación para la que dedicarás entre 30 y 40 minutos. En un lugar donde te puedas sentar con la espalda recta, cierra suavemente los ojos o entorna los párpados. Haz tres respiraciones lentas y profundas. Repite Repasa con tu mirada interior todo tu cuerpo, empezando por la frente, los ojos, la lengua, los hombros, el pecho. Relaja cualquier punto donde detectes alguna tensión. Lleva ahora la palma de una mano, la que te resulte más cómodo, al lugar de tu pecho donde espontáneamente señalas cuando dices yo. Apóyala con extrema delicadeza, como si lo que apoyaras fuera una pluma de oro que hace instantes ha dejado caer en tu regazo un ave que es pura magia. Allí donde tu mano ha ido sin que la dirigiera ningún pensamiento, está tu corazón. Visualízalo, siéntelo. No importa si en algún curso o manual de anatomía o en una página web te han enseñado que ese órgano se encuentra en otro lugar de tu cuerpo, tal vez unos centímetros más hacia la izquierda, tal vez un poco más abajo o más arriba. Visualiza tu corazón, protegido, abrigado por la sutil pluma de oro de tu mano desnuda. Entonces, con la expiración, pronuncia en voz alta, yo soy. Hazlo cinco veces, dejando un espacio de tres respiraciones entre un yo soy y el siguiente. Cuando hayas terminado esta parte de la meditación, empieza a despegar muy lentamente tu mano del pecho y cada tres respiraciones vuelve a pronunciar YO SOY. Observa cómo esa conciencia de un yo amoroso y compasivo se dilata, se expande y vive más allá de tu pecho, más allá de tu cuerpo físico. Deja que la pluma de oro viaje por el espacio infinito, impulsada por cada yo soy que vibra en tu respiración. Ábrete a ser invadido o invadida por el sentimiento oceánico de inclusión, de amplitud sin límites como el cielo, de eternidad en el instante presente, y atesóralo para tu existencia cotidiana. Tal vez, cuando hayas realizado esta práctica, te convenga escribir con un bolígrafo de tinta dorada las palabras YO SOY en un papel o tela de la misma medida que aquella que hayas pintado. Escribe YO SOY cada vez más. que hagas la meditación hasta que la superficie quede completamente cubierta y ya no sea posible escribir o leer yo soy, un yo soy que se diferencie individualmente de los otros.
Cierre
SPEAKER_00Muchas gracias por escuchar este podcast. Tu presencia completa el sentido de nuestro trabajo en el arte de existir. Un nuevo episodio estará a tu disposición en 15 días. Si lo deseas tienes la posibilidad de suscribirte a través de Spotify, Apple Podcast o la plataforma de tu preferencia. Te recuerdo que puedes hacernos llegar tus preguntas para la consulta o la sugerencia de temas que consideres de interés al correo electrónico jorgesentner El arte de existir.
SPEAKER_02Música y edición de sonido, Antonio Matsey. Imágenes y grafismo, Mariona Cabasa. Lecturas, Carla Marcos. Redes sociales, Diana Belbruno. Producción y coordinación general, Bruno Gargiulo. Locución, quien les habla, Nujavi Ramírez. Dirección y presentación, Jorge Zentner.