el ARTE de EXISTIR
En este podcast Jorge Zentner habla de -entre otros temas- autoestima, autoconocimiento, meditación, creatividad, gestión de las emociones, superación de crisis existenciales, práctica espiritual en la vida cotidiana... Responde a consultas de los oyentes y proporciona herramientas que pueden permitir evitar el sufrimiento inútil, mejorar la comunicación, y relacionarse mejor con los demás en la familia, el trabajo, la pareja…
De un modo sencillo y directo, Jorge aborda las eternas preguntas del ser humano: ¿quién soy?, ¿qué sentido tiene la vida?, ¿cómo experimentar la paz interior y el sentimiento de realización?
ALGUNAS SECCIONES DE el ARTE de EXISTIR:
LA CONSULTA
Los oyentes plantean problemáticas vividas en el trabajo, la pareja, la familia, etc. Jorge ofrece respuestas que no sólo son útiles al consultante, y que no pretenden dar “la solución”: enfoca la situación de manera que el o la consultante pueda encontrar vías de superación. Asimismo, proporciona herramientas concretas, prácticas, cuyo uso redunde en una mejor orientación y en un verdadero fortalecimiento interior. Coordinan esta sección Daiana Belbruno y Davi Carneiro.
Envía tu consulta a la dirección de correo: jorgezentner@elartedeexistir.com
LA VISITA
Los generosos invitados a el ARTE de EXISTIR ofrecen el testimonio de recorridos existenciales inspiradores, vividos con pasión. Son la encarnación de existencias auténticas, con sus luces, sombras, altos y bajos, risas y llantos. En esta sección no se muestran “vidas ejemplares”, sino el latido de la vida, en su infinita riqueza y diversidad de tonos y ritmos.
JORGE CHARLA CON DAIANA y DAVI…
Daiana Belbruno y Davi Carneiro entrevistan a Jorge Zentner, con quien comparten la misma sed, la misma pasión por explorar el infinito misterio de la existencia humana.
TU PREGUNTA
La sección más interactiva del podcast: si deseas participar en este ejercicio de autoconocimiento, escríbenos a jorgezentner@elartedeexistir.com. Concertaremos día y hora para encontrarte con Jorge a través de Zoom o Skype. Trae la pregunta más significativa en este momento de tu vida: es a partir de ella que Jorge Zentner te ayudará profundizar en tu búsqueda personal.
INSPIRACIONES
¿Qué te inspira en la vida? ¿Qué te inspira a levantarte de la cama cada mañana, a reír, a trabajar, a relacionarte con el mundo? Carla Marcos presta su voz y Antonio Mazzei su música al libro de Jorge Zentner
Una voz que me habla. Todo es misterio y todo es luz en el universo de las…
INSPIRACIONES
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CODA es la sección que cierra el episodio, con la música de Antonio Mazzei.
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Para información actualizada de las actividades dirigidas por Jorge Zentner (talleres, retiros de meditación, etc.) suscríbete a la Newsletter.
el ARTE de EXISTIR
¿Quién soy? Preguntarse sin buscar respuesta
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En el episodio número 62 Jorge Zentner lee varios capítulos de su nuevo libro, “YO SOY TODO LO QUE NO SOY, meditación y no dualidad en la vida cotidiana”, publicado por Herder Editorial.
Esta nueva obra sigue la línea de la anterior, “CUANDO NOS SENTAMOS A MEDITAR, una práctica de zen laico”. En ambas, Jorge reúne textos que son fruto de las meditaciones que diariamente comparte gratuitamente con un amplio número de meditadores a través de la aplicación Zoom.
YO SOY TODO LO QUE NO SOY es una indagación que arranca y gira en torno a la eterna pregunta: “¿Quién soy?”. En cincuenta capítulos, ofrece otras tantas aproximaciones a la experiencia del mundo desde un Yo no separado, sino integrado en todo lo que es, un “yo soy” sin límites, sin tiempo.
“Darse cuenta de la naturaleza no dual de la realidad -afirma Jorge en la introducción- transforma radicalmente nuestra manera de percibirnos y de sentir la vida, mejorando la calidad de nuestro diario existir.”
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Transcripciones de LA CONSULTA y de otras secciones del podcast
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Participan en la realización de este podcast:
Mesa de redacción: Davi Carneiro
Música y edición de sonido: Antonio Mazzei
Imágenes y grafismo: Mariona Cabassa
Locución: Nujavi Ramirez / Manu Fullola
Producción y coordinación general: Bruno Gargiulo
Dirección y presentación: Jorge Zentner
Bienvenida, bienvenido a El Arte de Existir, el podcast de Jorge Zentner.
SPEAKER_01¿Cómo hacer de nuestra existencia un arte? Soy Jorge Zentner. Gracias por acompañarme en el episodio número 62 de El Arte de Existir. En este episodio, comparto con vosotros unos capítulos de mi nuevo libro, Yo soy todo lo que no soy, publicado por Herder Editorial. Como en el libro anterior, cuando nos sentamos a meditar, reúno un buen número de textos surgidos de las meditaciones diarias que realizo a través de la aplicación Zoom y a las que estáis invitados. Este nuevo libro es fruto de una indagación que arranca y gira en torno a la eterna pregunta ¿Quién soy? El enfoque empleado en tal exploración es la no-dualidad. Hemos abordado repetidas veces en distintos episodios del podcast la no-dualidad. Sintetizando mucho, podríamos decir que se trata de un estado de conciencia, una manera de experimentar el mundo en la que no nos concebimos exclusivamente como un yo separado que experimenta. No oculto que, por tratarse de textos surgidos de la meditación, las páginas de Yo soy todo lo que no soy invitan a una escucha atenta, sin prisas, y admiten varias relecturas. Capítulo 21 Malestar existencial El humano es un ser que se pregunta ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde iré después? ¿Qué sentido tiene la vida? ¿Cuál es mi misión? ¿Para qué he nacido? Son las preguntas propias de una conciencia individual. Son las preguntas propias de un individuo que en sí mismo Intuye la presencia de algo a lo que llama libertad. ¿Qué hago de mí mismo? ¿Qué hago de mi tiempo? ¿Qué hago de mi libertad? Todas estas preguntas, surgidas del sentimiento de estupor, de pasmo, producido por la experiencia de ser, dan lugar a los mitos, a las cosmogonías, a los relatos fundacionales de los pueblos, a las religiones, a la filosofía, al arte, a las ciencias. El ser humano experimenta cierto malestar por el simple hecho de existir en el mundo y busca alivio a ese malestar. Alivio que suele llegar, cuando llega, bajo la forma de una experiencia interna a la que denominamos sentido. necesitamos experimentar, necesitamos sentir que nuestra existencia tiene algún sentido. Puesto que todas estas preguntas provienen de existir, de estar vivos, están íntimamente ligadas a la muerte. a dejar de estar vivos, a dejar de existir. La síntesis de los cuestionamientos existenciales está en la pregunta ¿Quién soy? Cada uno de nosotros, en tanto conciencia individual, puede hacer un repaso de su propio itinerario existencial y de las distintas respuestas que a lo largo de su biografía ha ido encontrando a las grandes preguntas. Pero, dado que somos también seres sociales, no sólo somos una conciencia individual, Somos también un psiquismo social. Por ello, el ser humano también da a las grandes preguntas respuestas colectivas. Esa respuesta colectiva es lo que conocemos como cultura. A nosotros nos ha sido dado existir en una época y en un lugar. en consecuencia, en el seno de una determinada cultura. En nuestra época, la cultura que nos ha acogido atraviesa una crisis profunda que se manifiesta por la carencia de respuestas unívocas a las grandes preguntas. Básicamente, somos hijos de la modernidad, de su crisis y de lo que se ha llamado postmodernidad y luego post-postmodernidad. El hecho de que un grupo de personas en Occidente se reúnan en silencio para practicar meditación sentada en cojines está íntimamente ligado a esas grandes preguntas y al agotamiento de las respuestas que nuestra cultura occidental ha venido dando a esas preguntas. Hace dos o tres siglos, en lugar de sentarnos en silencio en la postura adoptada por el Buda Shakyamuni, estaríamos en la iglesia rezando. Cuando hace casi un siglo Sigmund Freud escribió un artículo titulado El malestar en la cultura, ya hablaba de estas cosas. Cuando más recientemente Eric Fromm publicaba un libro titulado El miedo a la libertad, ya hablaba de estas cosas. Nuestra práctica busca respuestas en el silencio y la quietud. Busca respuestas a las grandes preguntas en el encuentro de la consciencia consigo misma. Porque todo es uno. La respuesta que encontramos en el lejano oriente, en esa cultura tan diferente a la nuestra, es exactamente la misma que podemos encontrar en el Antiguo Testamento, libro fundacional de nuestra cultura occidental. Yo soy, yo soy el que soy, yo soy todo lo que no soy. Capítulo 25 Incertidumbre Si traemos la atención al cuerpo, y tomamos conciencia de nuestra postura, de nuestra respiración, de nuestro peso, de nuestro volumen, comprobaremos que en nosotros todo es certidumbre. Lo estamos viviendo ahora, lo estamos experimentando ahora, lo estamos sintiendo ahora. La incertidumbre aparece cuando introducimos el tiempo sucesivo y empezamos a imaginar un futuro lejano o próximo. La incertidumbre es nuestro estado dominante cuando introducimos el tiempo sucesivo y nuestra atención se instala en él. En el futuro solo tenemos una certeza. Y ni siquiera sabemos cuándo, en qué momento de ese futuro será. En cualquier caso, cuando sea, será ahora. Puesto que es desconocido, El futuro siembra en nosotros la semilla del miedo. Para protegernos de lo desconocido y de esa única certeza, la muerte, nos instalamos en la ilusión. La ilusión de que sabemos, de que programamos, de que controlamos, de que decidimos. Cualquier certidumbre respecto del futuro es una ilusión. Cuando la humanidad se tuvo que confrontar con la pandemia de COVID-19, el globo de la ilusión estalló. Los humanos no pudimos evitar ver las cosas como son, inciertas. La pandemia fue, en ese sentido, el fin de una ilusión colectiva. El regreso a la llamada normalidad, una vez terminada la pandemia, fue el regreso a una ilusión. La práctica de la meditación es una suerte de observatorio. Gracias a la meditación, cada uno puede tomar conciencia de los métodos que utiliza para evitar afrontar la incertidumbre. para evitar vivir el misterio. ¿Qué nos decimos? ¿Qué historia nos contamos para evitar mirar a los ojos al misterio de la vida? Permanecer en el presente nos llena de confianza para asomarnos al misterio. Permanecer en el presente es permanecer en la quietud y en el silencio interiores, donde no hay historias y por lo tanto tampoco hay tiempo sucesivo. Del instante presente es de donde emana la fuente del amor. La búsqueda de certidumbre es la búsqueda de control. Afrontar el misterio de la vida equivale a soltar el control y a dejarse llevar por la corriente de la vida, aquí y ahora. cuando nos hundimos más y más en el vacío y el silencio interiores, deja de haber historias, deja de haber también un yo que protagonice historias. No hay nada, en el silencio no hay nada. No hay un yo que se pregunte por el futuro. Somos la contemplación. La única certeza es este instante. Y en este instante, yo soy. La única certeza es que yo soy, aquí y ahora. Capítulo 26 Confianza Si nos dejamos invadir por el silencio, si nos rendimos ante el silencio, si nos entregamos al silencio, si nos hundimos más y más en el silencio, más nos aproximaremos también al corazón. más cerca estaremos de la fuente del amor, más nos alejaremos del miedo. Dejarnos caer en el silencio implica dejarnos caer desde la mente hacia el corazón. Implica también soltar nuestro apego a la dualidad para entrar en lo que es uno. Y significa viajar desde las voces que nos sabotean hasta el sabio silencio del corazón. La práctica de la meditación nos permite explorar conscientemente esos territorios internos tan diferentes, tan variados. Nos permite familiarizarnos con las voces que en nosotros expresan la ignorancia y con las voces que en nosotros expresan la sabiduría. lo que viaja, lo que se desplaza, lo que va de la mente al corazón. Es lo más esencial en nosotros. Es nuestra atención. Es lo más yo mismo que hay en mí. Es lo que realmente yo soy. Reconocerme en mi verdadera naturaleza, saberme a mí mismo aquí y ahora, es lo que inspira confianza. Con-fianza, con-fe. Vivimos con fe cuando tenemos conciencia de ser plenamente, aquí y ahora. Lo que nos da confianza es tomar conciencia de una presencia que es puro amor, aquí y ahora. ¿Cuándo puedo conectar con la fuente de la confianza? ¿Cuándo puedo conectar con esa presencia? Sólo en el instante presente. No depende de las circunstancias, no depende de las condiciones, sólo depende de que mi atención esté aquí, ahora. Si mi atención está en el bla bla bla de la mente, estaré instalado en el tiempo sucesivo. Y el tiempo sucesivo es la fuente del miedo, es el reino de Cronos, el rey del tiempo humano, el titán que se comió a sus hijos. Si en cambio dejo que mi atención se entregue al silencio, se hunda en el silencio, se zambulla en el silencio del corazón, Tomo conciencia de este instante tal como es. Tomo conciencia de ser plenamente aquí y ahora. Yo soy. Cualesquiera que sean las circunstancias, cualesquiera que sean las condiciones, podré decir, yo soy. Habitualmente, de manera mecánica, cuando decimos yo soy, nos señalamos en el pecho. Todos decimos yo soy. Todos, en cada pecho, señalamos lo mismo. el mismo ser encarnado en infinitos individuos. Por eso, en el budismo Zen, se aprende que nos sentamos a meditar para todos los seres sufrientes, no para un yo separado, sino para todo lo que es, que está incluido en yo soy, porque yo soy todo lo que no soy. Todo es uno. Por eso la Sangha, la comunidad de meditadores, es una de las cosas sagradas en el budismo, tanto como el Dharma, tanto como el Buda. No medito para mí, porque en el cojín de meditación no hay un yo separado. Cuando nos sentamos a meditar, nos dejamos deslizar hacia el silencio. Nos permitimos degustar la paz que reina en el silencio. Celebramos su belleza, su transparencia, su quietud. Esta intimidad con el silencio es también una intimidad con el vacío. con nuestra auténtica naturaleza. Podemos descubrir entonces la infinitud, la ilimitada potencialidad, la belleza, el amor, que también es el vacío. Cuando perdemos el miedo al vacío, dejamos de temernos. Cuando aprendemos a amar el vacío, aprendemos a amarnos. Cuando cultivamos la intimidad con el silencio y con el vacío, aprendemos a estar en intimidad con nosotros mismos. Entonces, como por arte de magia, experimentamos la fe, la confianza. Cuando nos reconocemos en algo que no es del orden de lo relativo, de lo dual, de lo que puede ser o no, cuando nos reconocemos en lo que es, nos reconocemos en la conciencia de yo soy. Todo es uno, todo es ahora, y yo soy todo lo que no soy. Capítulo 27 Espacio interior Soltamos todo propósito, soltamos toda meta, todo objetivo, todo deseo. No los soltamos para eliminarlos, los soltamos para verlos. No somos nuestros objetivos, no somos nuestros deseos. Podemos verlos, podemos conocerlos, podemos relacionarnos amorosamente con ellos. No somos nuestras creencias, no somos nuestras opiniones, no somos nuestras preferencias ni nuestras aversiones. Soltamos todo lo que no somos y para verlo, para conocerlo, para poder relacionarnos amorosamente con eso. Poco a poco, soltando todo aquello que no somos, vamos despejando el espacio interior. Nos vamos reencontrando así con su paz, con su transparencia, con su infinito silencio. No somos nuestras experiencias, no somos nuestras emociones. Soltamos. Cuanto más soltamos... Cuanto más despejamos el espacio interior, más fácilmente accedemos a la conciencia de yo soy. Más fácilmente accedemos a nuestra plena presencia, porque yo soy todo lo que no soy. cuando entramos profundamente en el silencio, cuando nos permitimos habitar plenamente el espacio interior, si prestamos atención, comprobaremos que en nosotros empieza a dibujarse una sonrisa. Tal vez todavía no llegue a nuestro rostro. Esa sonrisa tiene su origen en nuestro pecho, en nuestro corazón. la misma sonrisa que vemos en las representaciones del buda es la sonrisa de la vida en nosotros es la sonrisa que nos habla de paz de plenitud de realización es la sonrisa de la conciencia de yo soy es una sonrisa que aparece en cada célula de nuestro cuerpo soltamos todo lo que no somos después despejamos el espacio interior celebramos el encuentro con la sonrisa de nuestro corazón silencioso dejamos que crezca en nosotros esa expresión de la plenitud del instante presente todo es ahora y aquí y ahora yo soy yo soy todo lo que no soy No buscamos nada, no esperamos nada, no deseamos nada. Celebramos la plenitud de este instante. Celebramos la plenitud de ser. Nos relacionamos amorosamente con todo lo que no somos. Dejamos que crezca en nosotros la sonrisa del Buda. Dejamos que esa sonrisa se dibuje en cada célula de nuestro cuerpo. Abrimos nuestro corazón a todo lo que no somos, sin discriminar, sin rechazar ni aferrar. Nuestra atención es portadora de serenidad, de paz, de calma, de silencio. Dejamos que esa serenidad y esa calma se expandan por cualquier lugar del cuerpo a dónde llevamos nuestra atención. Nuestra atención es portadora de esa energía blanda, amorosa y nos proporciona una sensación de espacio, de dilatación. Nuestra atención es amorosa, es tierna y es la fuente de aquello que deseamos sentir experimentar. Nos sentamos a meditar para practicar este tipo de atención. Cuando practicamos con honestidad, con disciplina, nos damos cuenta de que en verdad somos la atención. Esa es nuestra auténtica naturaleza. Lo que de verdad nos constituye es el amor, la paz, la plenitud, la serenidad. Basta que reconectemos con nosotros mismos para sentir lo que estamos buscando sentir. Y esto es independiente de las circunstancias, es independiente de las condicionantes. ¿Cuál es la puerta de entrada a la serenidad? El instante presente. ¿Cuál es la llave que abre esa puerta? la atención. Desde nuestro lugar de quietud, de silencio, de serenidad, podemos contemplar la agitación, la actividad de los fenómenos. Podemos observar la agitación de nuestra mente, podemos observar el sucederse de las sensaciones corporales, podemos observar las distintas emociones que vamos experimentando. Nuestro lugar de quietud, de silencio, es como el ojo del huracán. Conscientemente dejamos que nuestro cuerpo experimente, viva esa serenidad, esa paz, de modo que cada célula de nuestro cuerpo encarne esa energía. Nos mantenemos sentados, quietos, en silencio. Nos adentramos más y más profundamente en ese espacio donde todo es calma, serenidad, vacío y pura plenitud. Es un lugar sin tiempo sucesivo. Es un lugar eternamente presente. Podemos degustar, paladear en silencio. Podemos degustar la serenidad. Conectarnos con la serenidad no implica eliminar el movimiento o la agitación. Todos los fenómenos se siguen produciendo, pero ahora no nos identificamos con ellos. Nos entregamos a la quietud y al silencio. Permanecemos atentos, abiertos, receptivos a todo lo que la vida nos trae de instante en instante. Renunciamos a todo deseo de conseguir algo, de cambiar algo, de mejorar algo, de aprender algo. Esa renuncia a toda expectativa de futuro nos instala en la serenidad. Renunciamos al futuro y decimos sí al presente tal como es, con sus luces y sus sombras, con lo agradable y lo desagradable Desde nuestro lugar de quietud podemos observar la agitación de los pensamientos, de los deseos, de las emociones. La serenidad sólo está aquí, ahora. No podemos encontrar la serenidad a través de la lucha, de la pelea, del conflicto. Nuestra atención, eso que somos, es fuente de serenidad. Conocernos a nosotros mismos es sabernos esa fuente. La serenidad surge espontáneamente en nosotros cuando tomamos conciencia de ser. Yo soy. La serenidad está aquí, ahora. Si dejo de identificarme con mis narrativas, con mis experiencias, con mis creencias. Yo soy aquí y ahora. Yo soy todo lo que no soy. Capítulo 5 Abundancia y carencia La práctica de la atención amorosa al instante presente, porque no discrimina, porque no juzga, permite tomar conciencia de la plenitud del instante. Si abro mi atención a este instante, a través de la experiencia puedo comprobar que, aquí y ahora, la vida se presenta completa. plena. No hay momentos más ricos ni momentos más pobres. Lo que es, es plenamente. Si esta atención la traigo hacia mí mismo, mi respiración, mis sensaciones corporales, comprobaré que yo soy plenamente de instante en instante. Comprobaré que no hay un solo momento en el que yo sea menos, ni hay un solo instante en el que yo sea más. Cuando tomo conciencia de ser, cuando interiormente me doy cuenta de que soy, cuando en primera persona y en presente me digo yo soy, me doy cuenta de la plenitud de ser. Y en consecuencia de la abundancia de ser. Yo soy todo lo que no soy, abundancia plena. Cuando en algunos ambientes se habla de abundancia, de plenitud o de carencia, se hace circular un gran equívoco. Disfrazada de falsa espiritualidad, se promociona la búsqueda de abundancia en el plano de la posesión material. se alimenta por esta vía la carencia en el plano del ser como si en lugar de seres humanos fuéramos teneres humanos la abundancia la plenitud es algo que sentimos algo que experimentamos el avaro de molier o el tío gilito del pato donald poseían mucho pero sentían que no tenían nada. Si quiero sentir abundancia, vale la pena que me pregunte, ¿cuándo quiero sentir eso? La experiencia sentida solo puede darse en el presente. Por lo tanto, solo puedo sentir la abundancia ahora. Tenga lo que tenga ahora, yo ya soy plenamente. La puerta de entrada al sentimiento de abundancia Es el instante presente. Si traigo mi atención a la respiración, si traigo mi atención al contacto de mis pies con el suelo, inmediatamente tomaré conciencia de ser. Yo soy. Yo soy una expresión de la vida, con su luz, con su oscuridad. Yo soy. Nunca puedo ser a medias. Nunca puedo ser más de lo que soy, porque yo soy todo lo que no soy. Yo soy uno con todo lo que es. Yo soy uno con el árbol. Yo soy uno con el misil de ojiva atómica. Yo soy uno con el león y con la hiena. Yo soy todo lo que no soy. Aquí ahora, yo soy. Mi abundancia es mi libertad. Mi abundancia es mi libertad de elegir, en cada instante, quién ser. Tanta es la abundancia y tanta es la libertad que no puedo dejar de elegir, incluso puedo elegir ser el carente, tanta es la abundancia de ser. Citemos ahora una característica fundamental de quien, consciente o inconscientemente, elige ser carente. Quien elige ser carente experimenta la falta de esa forma de energía que llamamos oro, dinero, materia, y al mismo tiempo siente falta de amor. Quien elige ser carente afirma que no sabe amar o que no es amado como desea ser amado. Hablamos de carencia y de abundancia cuando, en realidad, estamos hablando de autoconocimiento, de saber o de ignorar quiénes somos. Para sentir la abundancia basta saberse, basta recordarse, basta tomar aquí y ahora conciencia de ser. Yo soy. Nada de lo que posea, compre o gane me hará ser más. Nada de lo que haga o deje de hacer me hará ser menos. Yo soy. Yo soy todo lo que no soy. Suele decirse que la energía que emitimos es la energía que recibimos. porque a quien tiene se le dará más todavía y tendrá en abundancia, pero al que no tiene se le quitará aún lo que tiene. ¿Cómo hago para aquí y ahora experimentar un sentimiento de carencia? la respuesta es bastante simple experimento carencia cuando sólo me reconozco en mi yo psicológico en un constructo mental en una narrativa que me tiene por protagonista en un personaje identificado con una versión autobiográfica con unas experiencias con unas percepciones con unas creencias ese personaje siente que todavía no es siente que le falta poseer algo cambiar algo aprender algo crear algo obtener algo alcanzar algo para llegar a ser plenamente es un personaje que vive en el tiempo cronológico en la promesa de un día alcanzar la plenitud de ser si elijo ser el carente y observo con honestidad, descubriré, flotando como una nube, como un bajo continuo en mi paisaje interior, ese sentimiento de no ser todavía quien yo, supuestamente, debería ser. Saberme o no saberme cambia radicalmente la calidad de la experiencia en cada instante, cualesquiera que sean las circunstancias. Cuando vivo en la ignorancia de quién soy, mi actitud en la vida está dominada por el ansia de descubrir qué puedo rapiñar para completarme. Amor, atención, oro... aplauso, conocimiento, likes. Naturalmente es un agujero negro, un pozo sin fondo. Cuando tengo conciencia de ser, yo soy, mi actitud es de dar, de ofrecer. Y es así porque tomo conciencia de que no he venido a recoger nada. Si he nacido, es porque yo faltaba en el todo. Mi existencia es una oportunidad para dar de mí, dar lo que soy, ya que partiré envuelto en una mortaja sin bolsillos. Mi mirada, entonces, no está dominada por el deseo de descubrir qué puedo rapiñar aquí o allá, sino por la curiosidad de descubrir quién puede necesitar de mí. La actitud no es de mendigar, es de ofrecer. Y eso lo podemos comprobar en algunos mendigos en la calle. Hay mendigos que con su mano extendida piden, mientras otros, con la mano extendida, ofrecen. La abundancia es la abundancia de ser. Puedo tener mucho y sentir carencia. Puedo no tener nada y sentir abundancia. En todo puedo leer lo que me falta y sentir deseo de alcanzarlo. En todo puedo leer mi plenitud y sentir gratitud. No olvidemos nuestra condición de creadores. Cada uno de nosotros, de instante en instante, está creando la realidad interna en la que vive. Puedo estar creando una realidad de abundancia o puedo estar creando una realidad de carencia. Puedo estar creando una realidad de conflictos interminables o puedo estar creando una realidad de paz. Puedo estar creando una realidad de alienación y soledad o puedo estar creando una realidad de unidad y pertenencia. Esta capacidad de crear realidades es la principal prueba de la abundancia de ser. Puedo crear una realidad en la que yo soy el centro el sol en torno al cual giran los planetas o puedo crear una realidad en la que yo soy único pero uno más la práctica de la atención la práctica de una atención que no juzga que no discrimina ni genera categorías, nos permite desarrollar una visión interior que ve las cosas como son y que nos permite vernos a nosotros mismos tal como somos. Yo soy. Yo soy todo lo que no soy. Capítulo 16. Frustración. La práctica de la meditación es la práctica de la atención. Abrimos la atención al instante presente. Nuestra postura corporal materializa y expresa esta apertura. Nuestra postura manifiesta que aquí y ahora aceptamos la vida tal como es. Nuestra atención no tiene preferencias ni aversiones. No comparamos nada con un ideal o con un modelo. No juzgamos, no criticamos. cultivamos una actitud de plena aceptación. Esto nos permite ver las cosas tal como son. Pero hay algo más importante todavía. Esta actitud nos permite vernos tal como somos, nos permite contactar con nuestra esencia, con nuestra auténtica naturaleza. Cuando profundizamos en la práctica de la meditación, cuando nos reconocemos como un espacio de contemplación, nos damos cuenta de que en la vida cotidiana nuestra actitud es en general muy diferente. Nos damos cuenta de que cada día, cada instante, para aceptarla, le imponemos a la vida una serie de condiciones. Se lo imponemos a la vida, que no es algo ajeno a nosotros mismos, que es algo que cada uno de nosotros encarna. Se lo imponemos a la vida que somos, nos lo imponemos. Sin darnos cuenta, le decimos a la vida que si no cumple con ciertas condiciones, no seremos felices. Dado que la vida suele reírse de nuestras condiciones e imposiciones, nos frustramos, nos enfadamos y, como los niños, hacemos pataletas. Nos quejamos, nos deprimimos, nos sentimos indignadísimos En realidad, la vida jamás nos frustra. La frustración viene de nuestra actitud, de esas condiciones que para aceptarla, para aceptarnos, le imponemos a la vida. La frustración viene de las condiciones que le imponemos a la vida para amarla, en lugar de acogerla tal como es, de instante en instante. La práctica de meditación es una práctica de la aceptación del instante presente, tal como es. Esta actitud es fuente de confianza y de autoestima. Cuando no aceptamos el instante presente tal como es, porque no llena nuestras expectativas, porque no nos trae lo que deseamos, cuando a la vida le decimos no o le decimos sí, pero, no podemos alcanzar el reconocimiento de la plenitud. Tampoco, claro está, la gratitud. En otras palabras, estamos cerrando el camino a la expresión del corazón. Por eso decimos que meditar, es decir, abrirnos a todo lo que la vida nos trae aquí y ahora, es un acto de amor. cuando practicamos meditación cuando practicamos esa apertura del corazón aprendemos a reconocer los dones de la vida y el milagro de cada instante aprendemos a reconocer la plenitud con que la vida se manifiesta en nosotros aquí y ahora en lugar de alimentar carencia, frustración, queja dejamos que en nosotros aparezca gratitud, aprecio, celebración. Cada uno de nosotros es una encarnación plena de la vida. Basta con volcar nuestra mirada hacia el interior, basta conectar con nuestro silencio y nuestra quietud para tomar conciencia de la plenitud. El instante presente es la puerta de entrada a ese sentimiento La atención es la llave que abre esa puerta. Nuestro corazón amoroso vive esa plenitud de instante en instante. Nuestro ego vive esa carencia y esa frustración de instante en instante. Si me identifico con mi corazón, haré la experiencia de la plenitud y del amor incondicional a la vida. Si me identifico con mi ego, con mi yo psicológico, con mi storytelling, haré la experiencia de la carencia, de la insatisfacción, de la frustración de instante en instante. Nos identificamos con el ego cuando creemos ser nuestros deseos, nuestras creencias, nuestras fantasías, nuestros traumas, nuestras biografías, nuestros recuerdos, nuestras obras, nuestras pertenencias, nuestras carencias, nuestras virtudes, nuestras heridas, nuestros defectos, nuestros éxitos, nuestras derrotas, nuestros errores, nuestros premios, nuestro culpas nuestros miedos lo contrario a ello es la conciencia de yo soy yo soy todo lo que no soy Muchas gracias por escuchar este podcast Tu presencia completa el sentido de nuestro trabajo en el arte de existir Un nuevo episodio estará a tu disposición en 15 días Si lo deseas tienes la posibilidad de suscribirte a través de Spotify Apple Podcast o la plataforma de tu preferencia Te recuerdo que puedes hacernos llegar tus preguntas para la consulta o la sugerencia de temas que consideres de interés al correo electrónico Para mantenerte al día de las actividades que propongo, talleres de grupo, retiros de meditación, charlas, publicaciones, etc., no dudes en suscribirte a nuestra newsletter o seguir las redes sociales que figuran en la descripción de este episodio. Hasta muy pronto. Soy Jorge Sendner. Ojalá que este podcast sea una fuente de inspiración en tu propósito de hacer de tu vida Un
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