el ARTE de EXISTIR
En este podcast Jorge Zentner habla de -entre otros temas- autoestima, autoconocimiento, meditación, creatividad, gestión de las emociones, superación de crisis existenciales, práctica espiritual en la vida cotidiana... Responde a consultas de los oyentes y proporciona herramientas que pueden permitir evitar el sufrimiento inútil, mejorar la comunicación, y relacionarse mejor con los demás en la familia, el trabajo, la pareja…
De un modo sencillo y directo, Jorge aborda las eternas preguntas del ser humano: ¿quién soy?, ¿qué sentido tiene la vida?, ¿cómo experimentar la paz interior y el sentimiento de realización?
ALGUNAS SECCIONES DE el ARTE de EXISTIR:
LA CONSULTA
Los oyentes plantean problemáticas vividas en el trabajo, la pareja, la familia, etc. Jorge ofrece respuestas que no sólo son útiles al consultante, y que no pretenden dar “la solución”: enfoca la situación de manera que el o la consultante pueda encontrar vías de superación. Asimismo, proporciona herramientas concretas, prácticas, cuyo uso redunde en una mejor orientación y en un verdadero fortalecimiento interior. Coordinan esta sección Daiana Belbruno y Davi Carneiro.
Envía tu consulta a la dirección de correo: jorgezentner@elartedeexistir.com
LA VISITA
Los generosos invitados a el ARTE de EXISTIR ofrecen el testimonio de recorridos existenciales inspiradores, vividos con pasión. Son la encarnación de existencias auténticas, con sus luces, sombras, altos y bajos, risas y llantos. En esta sección no se muestran “vidas ejemplares”, sino el latido de la vida, en su infinita riqueza y diversidad de tonos y ritmos.
JORGE CHARLA CON DAIANA y DAVI…
Daiana Belbruno y Davi Carneiro entrevistan a Jorge Zentner, con quien comparten la misma sed, la misma pasión por explorar el infinito misterio de la existencia humana.
TU PREGUNTA
La sección más interactiva del podcast: si deseas participar en este ejercicio de autoconocimiento, escríbenos a jorgezentner@elartedeexistir.com. Concertaremos día y hora para encontrarte con Jorge a través de Zoom o Skype. Trae la pregunta más significativa en este momento de tu vida: es a partir de ella que Jorge Zentner te ayudará profundizar en tu búsqueda personal.
INSPIRACIONES
¿Qué te inspira en la vida? ¿Qué te inspira a levantarte de la cama cada mañana, a reír, a trabajar, a relacionarte con el mundo? Carla Marcos presta su voz y Antonio Mazzei su música al libro de Jorge Zentner
Una voz que me habla. Todo es misterio y todo es luz en el universo de las…
INSPIRACIONES
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CODA es la sección que cierra el episodio, con la música de Antonio Mazzei.
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Para información actualizada de las actividades dirigidas por Jorge Zentner (talleres, retiros de meditación, etc.) suscríbete a la Newsletter.
el ARTE de EXISTIR
Inspiraciones: textos que acompañan
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En la presentación del episodio número 50 de el ARTE de EXISTIR Jorge Zentner te invita a buscar, en tu cuerpo, un punto en el que sientas la vida, como manera de experimentar la abundancia, la plenitud de cada instante
“Cualquiera sea la actividad que estés desarrollando -dice- busca en tu cuerpo un punto en el que no estés pensando tu vida, contándote tu vida, analizando tu vida. Un punto en el que, simplemente, sientas la vida y seas consciente de estar vivo, de estar viva. Consciente de ser plenamente, aquí y ahora: ‘Yo soy’.
Porque el 50 es un número que se suele calificar de “redondo”, el episodio número 50 de el ARTE de EXISTIR es también especial, formalmente muy diferente a los precedentes.
Jorge ofrece la lectura de algunas páginas de su libro “Esa voz que me habla”, acompañado por el piano de Antonio Mazzei.
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Transcripciones de LA CONSULTA y de otras secciones del podcast
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Participan en la realización de este podcast:
Mesa de redacción: Davi Carneiro
Música y edición de sonido: Antonio Mazzei
Imágenes y grafismo: Mariona Cabassa
Locución: Nujavi Ramirez / Manu Fullola
Producción y coordinación general: Bruno Gargiulo
Dirección y presentación: Jorge Zentner
Bienvenida, bienvenido a El Arte de Existir, el podcast de Jorge Zentner.
SPEAKER_01¿Cómo hacer de nuestra existencia un arte? Soy Jorge Zentner, gracias por acompañarme en el episodio número 50 de El Arte de Existir. A lo largo del día cualquiera sea la actividad que estés desarrollando te puede ser muy útil buscar en tu cuerpo un punto en el que no estés pensando tu vida contándote tu vida analizando tu vida un punto en el que simplemente sientas la vida y seas consciente de estar vivo Cuando sentimos la vida, cuando tenemos una experiencia sentida, cuando somos conscientes de que sentimos algo, tomamos conciencia de estar vivos, plenamente vivos. formando parte de la infinita abundancia con que la vida se manifiesta en cada momento. Cuando abrimos nuestra atención al instante presente, nos volvemos conscientes de lo que sentimos. Entonces, se nos revela la plenitud de la vida en cada instante. Porque la vida es jamás se manifiesta a medias o incompleta. Sin embargo, muchas veces domina en nosotros el sentimiento de carencia, de insuficiencia, de vacío, como si la vida no se manifestara en nosotros con toda su plenitud. Sentimos carencia material, carencia afectiva, carencia emocional. ¿Cómo hacemos para experimentar carencia si a cada instante la vida se manifiesta en toda su plenitud? Si cada uno de nosotros es una manifestación de la vida plena. Lo hacemos quitando la atención del instante presente, alienándonos, alejándonos de la experiencia sentida, alejándonos de quién somos aquí y ahora para identificarnos con un yo hecho de tiempo, hecho de una narrativa. En otras palabras, la ignorancia de quién somos nos condena al sentimiento de carencia, de escasez y a la inútil búsqueda de una plenitud futura, de una promesa de plenitud que naturalmente jamás se cumple. Reconociéndonos exclusivamente en un yo que dura en el tiempo, en un ego que tiene ciertas características, atributos, creencias, traumas, buscamos también una plenitud que dure en el tiempo. Y nos frustramos, porque cuando con mucha suerte algo o alguien nos hace vislumbrar un atisbo de esa plenitud tan deseada, no tardamos en comprobar que se esfuma, que es fugaz. La verdadera plenitud dura un instante porque es eterna, ya es ahora. La verdadera plenitud es la del instante presente. Aquí y ahora la vida es plena. Aquí y ahora Cada uno de nosotros es una encarnación, una manifestación plena de la vida. Cuando tomamos conciencia de yo soy, sin atributos, sin características, sin narrativas, realizamos la plenitud de ser. Yo soy. No falta nada, no buscamos nada, porque no hay un yo que busque, simplemente yo soy. Puede que me falte obtener algo, puede que me falte hacer algo, pero yo soy, plenamente, aquí y ahora. Experimento entonces la plenitud de ser. Cuando tomamos conciencia de esta plenitud de ser, en la que no hay nada, porque el vacío de ego es plenitud. Todo lo que hacemos en la vida viene impulsado por la intención de expresar esta plenitud, de manifestarla en nuestra presencia, en nuestros actos, en nuestras palabras, en nuestros pensamientos, en nuestro silencio. ya no viviremos con la intención de un yo que busca completarse, sino con la intención de compartir nuestra plenitud. Tomaremos conciencia entonces de que si alguna misión tenemos en la vida es la de compartir esta plenitud de ser. Cumplimos nuestra misión simplemente a través de nuestra presencia, la plena presencia de la atención a este instante. Ese estado de conciencia presente se llama meditación. No requiere hacer nada, solo requiere ser uno mismo, de instante en instante. Yo soy yo. Por eso, cuando a los maestros Zen les preguntan qué es la meditación, qué es el Zen, dicen, si estoy sentado, estoy sentado. Si estoy comiendo, estoy comiendo. Zen, meditación, es presencia. Y presencia significa es sinónimo de no identificación con el yo psicológico, con el ego, ausencia de toda narrativa, ausencia de todo concepto del yo, ausencia de toda imagen del yo, ausencia en nuestra identidad de los contenidos. El camino es la experiencia sentida. El camino es la atención abierta a lo que recogen nuestros órganos de los sentidos, a los colores y sabores y texturas de lo que comemos, al contacto de los pies en el suelo cuando caminamos, a la postura corporal que adaptamos. Nuestro cuerpo es el ancla que puede retenernos en la plenitud del instante presente. Solo podemos sentir ahora. Por eso te invito a que a lo largo del día, cualquiera sea la actividad que estés desarrollando, busques en tu cuerpo un punto en el que no estés pensando tu vida, contándote tu vida, analizando tu vida. Un punto en el que simplemente sientas la vida y seas consciente de estar vivo, de estar viva. Consciente de ser plenamente aquí y ahora. Yo soy. Yo no soy mis pensamientos, yo no soy mis sensaciones corporales, yo no soy mis creencias, yo no soy mi carácter, yo no soy mis emociones. Y así podríamos seguir pelando la cebolla de lo que no somos, capa tras capa, hasta llegar a simplemente yo soy. El vacío que es también yo. plenitud ese espacio vacío en el que todo puede ser ese contenedor al que llamamos presencia si pones atención en ese punto de tu cuerpo donde sientes la vida haces de la vida una experiencia sentida sentida en el cuerpo Sentimos frío, calor, dolor, placer, hambre, alegría, aburrimiento, miedo, rabia, vergüenza. Si prestamos atención, nos daremos cuenta de un continuo sentir. de un continuo experimentar la vida a través de sentir. Nos daremos cuenta de que esta experiencia de la vida a través de sentir nos produce el sentimiento de que la vida tiene pleno sentido. Es, en cada instante, una vida sentida en toda su plenitud y abundancia. Porque el 50 es un número que solemos calificar de redondo, quienes realizamos el podcast El Arte de Existir hemos querido celebrar el hecho de estar ya en el episodio número 50. Lo celebramos publicando un episodio que, como podrás comprobar, es muy diferente a los que te ofrecemos cada mes. Hace ya mucho tiempo, en la presentación del primer episodio de El Arte de Existir, adelanté que este podcast nacía con la intención de servirte como fuente de inspiración y de ofrecerte un espacio de ayuda poniendo a tu disposición herramientas útiles en el camino del autoconocimiento. Confiamos en haber cumplido con ese propósito. Tenemos la firme esperanza de seguir generando episodios capaces de inspirarte, de orientarte y, sobre todo, de despertar en ti el deseo de explorar conscientemente las experiencias internas que la vida te ofrece momento a momento. aprovecho para manifestar una vez más mi sincera gratitud a todas y cada una de las personas que han hecho y hacen posible la realización del podcast. Quiero también agradecerte a ti, oyente, por el tiempo y la confianza que nos dedicas. Sin tu escucha atenta, Sin tus preguntas y tus comentarios, nuestro podcast no estaría completo. Como digo, este es un episodio diferente. No hay consultas, ni charlas, ni visitas. Solo la sección Inspiraciones, con unos fragmentos de mi libro Esa voz que me habla, felizmente acompañado por el piano de Antonio Mazzei.
SPEAKER_00¿Qué te inspira en la vida? ¿Qué te inspira a levantarte de la cama cada mañana? A reír, a pasear, a trabajar, a relacionarte con tal o cual persona. Exploremos juntos el infinito paisaje de las... Inspiraciones
SPEAKER_01Pon la mano derecha sobre tu pecho. Toma conciencia de cómo late tu corazón. Es un tambor lejano que te llama y te guía. Dale permiso a tus pies para que sigan el rumbo que está marcando ese tam tam. Escucha tu corazón. Deja que esa vibración te envuelva. Siente la contracción y la dilatación que te hacen morir y nacer en cada instante. Cada latido abre y cierra una puerta a la vida. Deposita toda tu confianza en el tambor de tus venas. Clausura tus oídos a cualquier sonido que llegue del mundo y centra tu atención en la música de tu sangre. Cada latido de tu corazón es el puerto último, definitivo, y es el camino. Inclínate ante el altar del Templo del Silencio. Rinde tus armas. Declárate vencido, solemnemente vencido. Observa ahora cómo se abren las nubes, cómo el cielo se despeja para dar paso a un haz de luz alada y poderosa. El ave de luz cae y te atraviesa. Siente en tu sangre el batir de sus alas, que te elevan y te transmiten su poder. La luz fulmina en un instante tu pasado. Ahora puedes volar, ligero, sin historia, por la infinita transparencia. El silencio del templo te ofrece todos los horizontes en bandeja de plata. Abre los ojos, mira el cielo despejado. Observa el paso de las aves en su eterna migración. Y ahora sé un ave más, un viajero más, un navegante más de la transparencia. Déjate conducir por las corrientes de la vida. Despliega tus alas para deslizarte mejor sobre las olas del destino. Eres parte de un viaje innumerable. Todas las alas de todos los viajeros te abren camino. Olvida la ilusión del punto de partida. Olvida la ilusión del punto de llegada. ¿A quién eras cuando el viajero partió? No volverás a verlo, nunca. ¿A quién serás cuando el viajero concluya su viaje? No lo conocerás. Silencio, calma, fluidez, serenidad, brillo, vitalidad tranquila. Es muy hermoso verte en paz, saberte en paz. El silencio ha regresado a ti, ocupando ese lugar que hasta hace poco tiempo temblaba Se estremecía por el ir y venir de pensamientos excitados, tumultuosos, caóticos. Algo en ti ha soltado el ancla. La agitación cesó. La luz ha vuelto. Los espacios en tu paisaje interior se han dilatado. La energía calma y transparente circula, fluye, viaja a la velocidad de una contemplación profunda. Se nota en tu respiración el movimiento apenas perceptible de la quietud. Los horizontes se ofrecen ahora a tus ojos, sin disimular ni ocultar que el infinito está aquí mismo. El tiempo pasa mudo. Los objetos a tu alrededor se muestran llenos de vida. En el aire circula un continuo y persistente «sí». Y es ese aire el que llena ahora tus pulmones. Es el oxígeno de la universal afirmación a la vida quien alimenta ahora tu sangre. Es muy hermoso verte en paz, saberte en paz. pinta de mil colores este instante deja que los colores invadan tus pulmones y respira colores deja que los colores invadan tu cerebro y reflexiona en colores deja que los colores invadan tus piernas para correr lo más velozmente posible de un color a otro color Abre los brazos para que tu corazón se inunde con esa lluvia de colores. Chapotea en los charcos de colores y salpica colores en cualquier dirección. Baila con los colores, pinta tus fantasías, colorea tus recuerdos, pinta tus emociones, dales color por fuera y por dentro. Pinta tus rencores, pinta tus frustraciones, deja que tu rabia y tu vergüenza tengan colores estridentes. Pinta de un color diferente cada secreto que atesoras. Pinta tus opacidades y tus transparencias. Dale color a tus inseguridades y a tus dudas. No dejes ningún reproche sin color. No olvides de pintar tus olvidos, no creas que puedes dejar sin colorear tus creencias. Píntalo todo, cúbrelo todo de colores. Pinta, pinta, sigue jugando con la luz. En este momento, ahora, no necesitas hacer nada para cumplir con tu destino. No hacer nada, no agitar las aguas de la mente, desvela en ti la paz, la libertad y la armonía entre contrarios. Así cumples, en este instante, tu destino. Del descubrimiento de ti mismo nunca hay, no puede haber testigos. Abre tus ojos al deseo. Verás que allí, detrás de tu deseo, el paraíso perdido está jugando a la escondida. Camina con confianza hacia tu deseo y hazte su amigo, súmate a su juego. El deseo, esa nostalgia, ese vacío, esa nada de violenta presencia, te está hablando del origen. Allí, en el origen, fuiste Adán y fuiste Eva. pero el jardín no te era suficiente. Necesitabas, además, conocer en tu carne el dolor, el llanto, la traición, el abandono, el miedo, la alegría. Para eso mordiste la manzana, cuyo sabor es el deseo. Sabor que es sed de conocer, impulso, motor, energía, fuerza de vida. Cada paso en el camino del conocimiento te aleja un paso del Edén y te acerca un paso al Edén. Avanzar es volver, crecer es perder, subir es bajar, nacer ya es morir. Morir es volver a nacer. Abre tu pecho al deseo, ofrécele tu corazón. En el vacío, en la nada, en la nostalgia del origen, encontrarás la plenitud. Cuando en ti se expande la alegría, es como si todo en el mundo te estuviera abrazando. Fabuloso reencuentro tras mil siglos de ausencia. Se abren los poros de tu piel, de tanta alegría que te inunda, te desborda y te sacude, como el viento sacude las banderas en amaneceres de victoria. No importa si de pronto el sol se oculta, el trueno estalla y la lluvia te baña. La alegría, tu alegría, es impermeable a los meteoros. Viste traje de novia y arrastra su larga cola por el barro, pero el barro no la mancha. Para darle la bienvenida a tu alegría, los perros le sacuden el rabo y las bolas de lana juegan al escondite con los gatos. Deja que la alegría bese tus labios, los lama y los unte de gracia. Deja que brillen tus pupilas, corre, abraza, canta, ríe y baila hasta las lágrimas. Siéntate en la orilla del río. Deja que tu respiración, poco a poco, se hermane con la respiración del agua, de las piedras, de la vegetación que languidece a pleno sol. Siéntate. Simplemente siéntate. Sin correr ni esperar. Sin hablar ni callar. Siéntate y no hagas nada. Limítate a presenciar atentamente, sentado, la aventura de ser. Siéntate y descubre qué ocurre cuando evitas que tus ideas acerca de la vida se entrometan en tu apasionado idilio con la vida. Siéntate y observa como las aguas del río poco a poco se aquietan. Olvida ahora tu infancia y olvida tu muerte. Permanece sentado, renunciando a la espera. Entrégate al trozo de tierra que acoge tu cuerpo, la misma tierra que ofrece un surco vivo a tus plegarias. Frente a ti el vacío del cielo y allí en el cielo la eterna caravana de almas. Frente a ti el dolor y allí en el dolor brilla la hoguera que te guía. Entra sin temor en el fuego, entra sin temor en la luz. Levántate, abandona la comodidad de la cama y ponte a la cabeza de tu rebaño de sueños. Guíalos en su peregrinaje. Condúcelos hasta la tierra prometida, donde habrán de apagarse felizmente, como la luz de las velas cuando agotan su ardor. Levántate y ponte en marcha ya, ahora mismo, sin perder tiempo en vestirte o en calzarte sandalias. Tus sueños necesitan, para confiar y hacer de ti su guía, verte desnudo y descalzo al frente del rebaño. Deja que la luz del sol choque contra el espejo de tu cuerpo, convirtiéndolo en faro. Deja que tu espalda se transforme en camino. Corre hacia la tierra prometida. Persíguela con tu ilusión. No permitas que ese lugar sagrado desaparezca de tus días. Intenta dejar allí tu huella, ahora, antes de despertar. Baja la vista un momento. Mira el suelo que pisas. Deja que tu mirada vaya más allá de la superficie y penetre en la tierra. Haz ese viaje hacia lo más profundo del planeta como si te deslizaras lentamente por un tobogán de sueños. Disfruta del paisaje que es el paisaje de tu alma. Nuestro planeta en sus entrañas cuenta la historia de la vida. Esa es tu propia historia. todo lo tuyo está comenzando ahora en el magma ígneo incandescente esas son tus raíces la vida y la tierra viajan juntas en el espacio y en el tiempo la crepitante eternidad del fuego es la eternidad muda de tu alma el silencio que arde en esa incandescencia es el silencio de tu mente Los árboles que te dan sombra hunden sus raíces para nutrirse en las experiencias vividas por tus antepasados. En el corazón de la tierra late el mismo amor que agita tu sangre. Crees que, si consigues saber, dejarás de sufrir. Por eso, porque quieres saber, consultas a uno y a otro y así vas por el mundo, por la vida, con tu petate de preguntas. Tu existencia es una peregrinación permanente de un oráculo a otro. Interrogas a los astros del cielo y a tus sueños y al vuelo de los pájaros y a las líneas de tus manos y a la borra del café y al humo de... Has obtenido el oro olímpico en el arte de hallar nuevos maestros de sabiduría y clarividencia. ¿Cuál implacable coleccionista has recorrido el planeta en tu caza al chamán? Tu biblioteca y tu salón ahora rebosan de trofeos. Naturalmente aún sigues sin saber y en ese peregrinar sin descanso tu único y fiel compañero sigue siendo, como el primer día, el sufrimiento que te empuja. Renuncia, deja ya de buscar. Lo que deseas saber está escondido en los repliegues entre las costuras apretadas de lo que no deseas saber. Si te sientes mal e incapaz de hacer algo para mejorar tu vida, pide un milagro deja que el agradecimiento te desborde y rendido bajo el ligero peso de la fe pide un milagro no necesitas mirar al cielo es desde tu silencio que el milagro indefectiblemente llegará el milagro siempre está ante tus ojos mientras aparentemente ocurre cualquier cosa que no te importa para nada. Al milagro lo obra tu corazón cuando reconoces, bajo los infinitos disfraces de la forma, que tu demanda de un milagro ya ha sido satisfecha. deja ya de buscarte en el espejo del mundo. Deja de buscarte en los ojos de la persona que tienes ante ti. Deja de buscarte en los actos que realizas, en las emociones que experimentas, en las opiniones que salen de tu boca o en las creencias que te guían. Deja de lado todos los espejos que aparecen tentadores ofreciéndose ante tus ojos. Siéntate un momento en silencio y vuelve la mirada hacia tu interior, donde no hay espejos o superficies reflectantes. Mira hacia el vacío. Sí, mírate en el espejo de la nada y deja que tu mirada viaje hasta perderse en el infinito. Allí, donde ya no hay reflejo que pueda venir hacia ti, encontrarás finalmente a quien tú eres de verdad. Hoy amanece en tu alma un nuevo día irrepetible. Ponte frente al brillo de un espejo. Encontrarás ahí en tus ojos la irrepetible novedad. Abre la ventana que da hacia el paisaje de tu pecho y deja que te inspire ese paisaje. Es allí, en tu pecho, donde nace lo nuevo, lo inesperado y sorprendente. disponte a recorrer este día como quien se enamora sin remedio saborea sus horas degusta los instantes siempre es hoy en tu alma y amanece un nuevo día aunque tú no lo sepas un halcón planea ahora en la garganta pedregosa del valle. En el centro de la lenta espiral que dibuja en el aire, una liebre roe una raíz indiferente. Aunque tú no lo sepas, en la garganta marrón y negra de ese desfiladero suena una música que sólo oye el halcón. Es esa música, y no el aire, quien sustenta su vuelo. Aunque tú no lo sepas, allí, entre las rocas, el hambre y la muerte se pasean tomadas de la mano. Son hermanas gemelas que no han aprendido a jugar solas. El halcón planea, inaudible. La liebre se alimenta, acechada en silencio. La montaña acoge, con su inmovilidad paciente, el ir y venir de las gemelas. Aunque tú no lo sepas, las nubes que ahora pasan por el cielo admiran con pasión a la montaña. Intentan abrazarla, sueñan con impregnarse de al menos un poco de quietud. Pero, aunque tú no lo sepas, el viento tiene para las nubes planes muy diferentes y las arranca de las piedras. Se las lleva sin contemplaciones rumbo al mar. Aunque tú no lo sepas, el orden de esta hora es perfecto y te conviene saberlo. En ese orden vives tú. De pie ante el silencio, abre tus brazos y zambúllete en él. Penétralo y deja que te penetre. Respíralo, explóralo, habítalo, ámalo, tócalo, acarícialo, escúchalo, protégelo, nútrelo, acúnalo. Huélelo, saborealo, contémplalo, danzalo, respétalo, riégalo, cuídalo, acompáñalo, bendícelo, agradecelo, honralo. Hasta que en tus huesos suene la loca música del éxtasis.
UNKNOWN¡Gracias!
SPEAKER_01Sube en tu meditación a lo más alto del silencio. Ahí te espera la confianza que necesitas para dejarte caer como una pluma en el mar de la risa y del llanto. Medita sentado, de pie o acostado. Medita trabajando o descansando. Medita lavando, bailando, dibujando, pintando, barriendo, cocinando. Medita solo o medita en compañía. Medita por la mañana, al mediodía o por la noche. Medita mirando al este o al oeste. Medita en silencio o recitando algún mantra. Medita en la oscuridad, a pleno sol o a la luz de una vela. Medita en tu casa, en un parque o en la playa. Da igual dónde y cuánto medites. En la hoguera de tu meditación arde el aliento de todos tus deseos. Amasa cada instante de tu vida como amasa el pan un artesano. Pon en cada instante, todo lo necesario para que el pan sea pan, sepa a pan y pueda nutrirte como el pan. Que cada latido de tu vida tenga la cantidad de harina necesaria, la sal precisa, el calor justo, la paciencia debida, la cocción exacta. Tus respiraciones se colman de vitalidad con la levadura de tu conciencia. Bríndale a tus días el tiempo de presencia que la vida requiere para elevar, expandirse, oxigenarse. Amasa, hornea, muerde y saborea cada instante. Mantén abiertos, despiertos tus sentidos. Vive en plena intimidad con el pan de tu experiencia cotidiana, que nace a cada momento de tus manos. Vuela. Traza con tu cuerpo en el aire las palabras que aún no han hallado su forma. Vuela en el vacío del lenguaje y expresa así todas las cuitas de tu alma. Vuela y, en tu vuelo, deja arder la sombra de todas las respuestas. Vuela y permite que sea tu vuelo un juego lleno de lirismo. Vuela como danzando hasta que las yemas de tus lágrimas toquen el corazón del mundo. Si dejaras hoy de pasar perlas por el hilo del tiempo, ¿qué podría ocurrir? Si descubrieras el engaño al que te llevan el movimiento del planeta en torno al sol, las mentiras de la luna y la necesidad de dormir, ¿qué podría ocurrir? Si te dieras cuenta de que sumas tiempos donde solo hay presente y que observas ahora en tu mente lo que crees fue ayer, ¿qué podrías vivir? Si comprendieras que imaginas hoy lo que deseas o no deseas para un futuro que no es ni será, ¿qué podría pasar? ¿Qué podrías experimentar hoy, ahora? si aceptaras y saborearas tu eternidad. Si la rabia estalla en todos los poros de tu piel y por ello apartas la atención del miedo que te estruja las entrañas, si para evitar ese encuentro cara a cara con el miedo te dejas llevar por la ola de ira, si el arrastre de la furia te envalentona y te impregna de falsa indignación y coraje ficticio, si con cada embate de ese fuego escarlata te alejas un poco más de la tenaza helada de la angustia, si una y otra vez blandes la espada de tu rabia para huir de esa sombra que te acecha, Busca un espejo y mírate a los ojos. Céntrate en tus pupilas. Céntrate en tus pupilas. Céntrate en tus pupilas. Ponte hoy intencionalmente al servicio de la vida. Levántate por la mañana consciente de que abandonas la cama para ponerte al servicio de la vida. El universo te necesita. Necesitas que centres tu atención en ser tú mismo, auténtico, único, irrepetible. Necesita que vivas en sintonía con la fuente que está en el origen de todo lo que es. Tu presencia es un tesoro. Bríndala. Tu existencia enriquece al mundo. ¡Hónrala! No es preciso que hagas esto o aquello ni que cumplas con tal o cual deber. Lo que el universo necesita de ti no es que cumplas, no es que demuestres nada, sino que estés aquí ahora con la clara intención de brindarte, de darte a la vida. Hagas lo que hagas, sé plenamente tú mismo en esa acción. Mira, camina, trabaja, disfruta, descansa, baila con la misma intención de ofrendarte al mundo en cada gesto. Bríndate a la vida para acoger en cada célula de tu cuerpo el sentimiento de plenitud que la vida revela. La mina de grafito del lápiz traza un punto sobre la hoja en blanco. Luego, una línea sutil. Enseguida, una línea más gruesa. Y después otra, y otra más. Son líneas horizontales, verticales, de diferentes extensiones, de diferente grosor, de diferente intensidad. Algunas líneas son rectas, otras dibujan ondas o zig-zag. Todas las líneas. Las ya trazadas y las que vendrán conforman el tesoro escondido en la mina del lápiz. Pero nada de lo que late en lo oscuro del lápiz podrá manifestarse sin la blancura del papel. El tesoro pleno del grafito, a ese tesoro le corresponde el tesoro infinito del papel en blanco. El punto más insignificante es vacío y plenitud, es luz y oscuridad. Así todo, así tú. Hay en un lugar de tu conciencia... un ser de plena sabiduría dispuesto a guiar tus pasos en este viaje por la vida. Esa fuente de conocimiento observa tu experiencia cotidiana con infinito amor sin perderse detalle. El sabio que te habita es perfectamente ecuánime. Acepta tus errores, acepta tus miedos, jamás juzga ni critica tus actos o tus pensamientos. Si no le preguntas, tu guía no interviene. Te observa desde un lugar discreto y humilde, reconociéndote y validándote en tu pleno derecho a ser quien eres y a vivir como vives. Pero, si en algún momento lo necesitas e invocas su presencia y ayuda, sabe mostrarte el camino de manera precisa. Tu guía no te habla con palabras, porque sabe que las palabras pueden confundirte. Se comunica contigo mediante un lenguaje que sólo tú comprendes. Un lenguaje inequívoco, intraducible a tu lengua materna. Camina hacia el dolor y abrázalo. Hazte su amigo, gánate su confianza y habrá de transformarse en el barquero que buscas. Te pasará a la otra orilla del río. Entra en el espacio del dolor e inunda con tu presencia luminosa la sombra transparente y helada del miedo. Deja de huirle al dolor, míralo a los ojos, escúchalo con mucho amor. En el latido de la herida habla tu corazón. Deja de pensar en ti, interrumpe la recurrente narración de tu historia, vuelve al instante presente. Observa tu respiración, abre los ojos, mira el mundo que te envuelve, mira los objetos que están cerca de ti, tócalos, muévete en el espacio, presta atención al contacto de tus pies con el suelo. Estírate, alárgate, ábrete. Siente la tensión en tus músculos, en tus articulaciones. Deja salir tu voz. Grita, grita desde tu sexo. Deja que ese grito remonte como un río de fuego y escúchate gritar. Siéntete vibrar. Canta o tararea una canción. Permite que el sonido y el movimiento surjan naturalmente de tu cuerpo. Vuelve a ser un bicho primitivo. No dirijas tu danza. Respira. Que la respiración guíe tus pasos. Estírate en el suelo. Arrastrate. Gira. Toma conciencia de esa frontera que corre entre tu cuerpo y la tierra. Haz alguna cabriola. No ceses de tararear o de cantar. Mantente en conexión estrecha con tus sentidos. Todo lo que vas sintiendo está ocurriendo ahora, en este instante. Abrázate. Siente la fuerza de tus brazos y el vibrar de tu pecho. Recorre con tus dedos cada centímetro de tu piel. Ráscate, acaríciate, hazte un masaje en los pies. Celebra así la vida que habita tus células. Celebra en ti la plenitud, el movimiento, la corriente de luz que viaja por la vida y recorre tus venas. Celebra el instante presente.
UNKNOWNNo.
SPEAKER_01Muchas gracias por escuchar este podcast. Tu presencia completa el sentido de nuestro trabajo en el arte de existir. Un nuevo episodio estará a tu disposición en 15 días. Si lo deseas, tienes la posibilidad de suscribirte a través de Spotify, Apple Podcast o la plataforma de tu preferencia. Te recuerdo que puedes hacernos llegar tus preguntas para la consulta o la sugerencia de temas que consideres de interés al correo electrónico jorgesentner.com Para mantenerte al día de las actividades que propongo, talleres de grupo El arte de existir.
SPEAKER_00Mesa de redacción, Davi Carneiro. Música y edición de sonido, Antonio Matzei. Imágenes y grafismo, Mariona Cabasa. Producción y coordinación general, Bruno Gargiulo. Locución, quien les habla, Nujavi Ramírez. Dirección y presentación, Jorge Zetner.
UNKNOWNMúsica