el ARTE de EXISTIR
En este podcast Jorge Zentner habla de -entre otros temas- autoestima, autoconocimiento, meditación, creatividad, gestión de las emociones, superación de crisis existenciales, práctica espiritual en la vida cotidiana... Responde a consultas de los oyentes y proporciona herramientas que pueden permitir evitar el sufrimiento inútil, mejorar la comunicación, y relacionarse mejor con los demás en la familia, el trabajo, la pareja…
De un modo sencillo y directo, Jorge aborda las eternas preguntas del ser humano: ¿quién soy?, ¿qué sentido tiene la vida?, ¿cómo experimentar la paz interior y el sentimiento de realización?
ALGUNAS SECCIONES DE el ARTE de EXISTIR:
LA CONSULTA
Los oyentes plantean problemáticas vividas en el trabajo, la pareja, la familia, etc. Jorge ofrece respuestas que no sólo son útiles al consultante, y que no pretenden dar “la solución”: enfoca la situación de manera que el o la consultante pueda encontrar vías de superación. Asimismo, proporciona herramientas concretas, prácticas, cuyo uso redunde en una mejor orientación y en un verdadero fortalecimiento interior. Coordinan esta sección Daiana Belbruno y Davi Carneiro.
Envía tu consulta a la dirección de correo: jorgezentner@elartedeexistir.com
LA VISITA
Los generosos invitados a el ARTE de EXISTIR ofrecen el testimonio de recorridos existenciales inspiradores, vividos con pasión. Son la encarnación de existencias auténticas, con sus luces, sombras, altos y bajos, risas y llantos. En esta sección no se muestran “vidas ejemplares”, sino el latido de la vida, en su infinita riqueza y diversidad de tonos y ritmos.
JORGE CHARLA CON DAIANA y DAVI…
Daiana Belbruno y Davi Carneiro entrevistan a Jorge Zentner, con quien comparten la misma sed, la misma pasión por explorar el infinito misterio de la existencia humana.
TU PREGUNTA
La sección más interactiva del podcast: si deseas participar en este ejercicio de autoconocimiento, escríbenos a jorgezentner@elartedeexistir.com. Concertaremos día y hora para encontrarte con Jorge a través de Zoom o Skype. Trae la pregunta más significativa en este momento de tu vida: es a partir de ella que Jorge Zentner te ayudará profundizar en tu búsqueda personal.
INSPIRACIONES
¿Qué te inspira en la vida? ¿Qué te inspira a levantarte de la cama cada mañana, a reír, a trabajar, a relacionarte con el mundo? Carla Marcos presta su voz y Antonio Mazzei su música al libro de Jorge Zentner
Una voz que me habla. Todo es misterio y todo es luz en el universo de las…
INSPIRACIONES
.
CODA es la sección que cierra el episodio, con la música de Antonio Mazzei.
Si este podcast te resulta interesante y crees que puede ser de utilidad para otras personas, gracias por dejar un comentario en Apple Podcast y compartirlo entre tus conocidos. Será un gran apoyo para nosotros.
Para información actualizada de las actividades dirigidas por Jorge Zentner (talleres, retiros de meditación, etc.) suscríbete a la Newsletter.
el ARTE de EXISTIR
Incertidumbre: vivir sin saber qué viene
Use Left/Right to seek, Home/End to jump to start or end. Hold shift to jump forward or backward.
En la presentación del episodio número 49 de el ARTE de EXISTIR Jorge Zentner se refiere a la ilusión de control en la que solemos instalarnos, para así neutralizar el miedo que nos genera la incertidumbre ante lo que vendrá. “En cambio -afirma- si vivimos plenamente el presente, incluso las peores catástrofes nos encuentran preparados, capaces de atravesar lo que la vida nos trae, momento a momento. Meditar es una forma de soltar el deseo de control.”
Luego, en “La Consulta”, Jorge responde tres preguntas enviadas por oyentes del podcast.
1. Nuestro perrito, que era un miembro más de la familia, acaba de morir. Mi hija de cuatro años esta devastada. ¿Como ayudar a un niño a pasar este tipo de duelo? ¿Cómo podemos los padres abordar este momento?
2. Practico Zen budista laico. A veces siento que para profundizar realmente en el camino de autoconocimiento debo ir más allá y hacerme monje. ¿Consideras la práctica laica del Zen (u otro camino de autoconocimiento) lo suficientemente profunda?
3. Soy una persona exitosa pero el dinero y los bienes raramente me dan satisfacción. Me aburro rápido. ¿Por qué algunos se sienten satisfechos con muy poco y otros, como yo, no encuentran satisfacción pese a sus privilegios? ¿Es posible que una persona pueda estar plenamente satisfecha? ¿Y, si es posible, cómo?
Si el ARTE de EXISTIR, el podcast de Jorge Zentner, te ha resultado interesante y crees que puede ser de utilidad para otras personas, gracias por compartirlo entre tus conocidos.
Para información actualizada de las actividades dirigidas por Jorge Zentner (talleres, retiros de meditación, etc.) suscribe a la Newsletter
Transcripciones de LA CONSULTA y de otras secciones del podcast
Sigue el ARTE de EXISTIR en:
Web: www.elartedeexistir.com
Instagram: @elartedeexistirbcn
Facebook: @elArtedeExistirbcn
Youtube: www.youtube.com/elARTEdeEXISTIR
Participan en la realización de este podcast:
Mesa de redacción: Davi Carneiro
Música y edición de sonido: Antonio Mazzei
Imágenes y grafismo: Mariona Cabassa
Locución: Nujavi Ramirez / Manu Fullola
Producción y coordinación general: Bruno Gargiulo
Dirección y presentación: Jorge Zentner
Bienvenida, bienvenido a El Arte de Existir, el podcast de Jorge Zentner. ¿Cómo hacer
SPEAKER_02de nuestra existencia un arte? Soy Jorge Zentner. Gracias por acompañarme en el episodio número 49 de El Arte de Existir. Al contrario de lo que muchas personas creen, la práctica de meditación no es un camino para evadirnos de las dificultades de la experiencia humana. No es un atajo para evitar lo que la vida nos puede hacer sentir. Bien al contrario, la meditación es una herramienta para afrontar esas dificultades y esas alegrías, para atravesarlas y trascenderlas en plena conciencia. Se trata, en fin, de que podamos sentir la vida. que podamos abandonar la pretensión de pasar a través de las experiencias sin recoger lo sentido. Las cosas que vivimos nos producen alegría, tristeza, enfado, miedo, culpa, vergüenza. Esas emociones son información acerca de cómo estamos sintiendo eso que vivimos como lo estamos viviendo en nuestro mundo interno. Es bastante comprensible que si algo que vivimos nos molesta, experimentemos rabia, enfado. Es comprensible que si estamos ante una situación que nos genera peligro, experimentemos miedo. Pero muchas veces lo que sentimos en el momento presente no se deriva de un peligro real o de una molestia real, sino de un escenario que dibujamos en nuestra mente. Por ejemplo, todavía no he asistido a un espectáculo que se producirá la semana próxima, pero lo que me cuento sobre lo que viviré ya me produce alegría. Es posible que ese espectáculo nunca llegue a realizarse, o que yo por alguna razón no llegue a tiempo y me lo pierda, pero mi relato interno ahora mismo tiene un poder muy grande sobre lo que siento. La práctica de meditación nos permite observar estos procesos mentales. Observamos, por ejemplo, el discurso que nos hacemos, las emociones que ese discurso nos genera, etc. ¿Para qué nos adelantamos a los acontecimientos y nos contamos fantasías catastróficas en las que siempre ocurre lo peor, o fantasías anastróficas en las que siempre ocurre lo mejor? Todos hemos compartido la experiencia de la pandemia. Todos hemos visto cómo la pandemia desvelaba la ilusión de control que teníamos sobre la realidad. la ilusión de saber, la ilusión de tenerlo todo programado para el futuro. La pandemia vino a mostrarnos las cosas como son. Nos mostró que no controlamos nada, que vivir es vivir la incertidumbre, el misterio, que la incertidumbre es nuestra condición natural. No hay otra certeza que la muerte, e incluso la muerte no sabemos cuándo ni en qué circunstancias llegará. Fantaseamos, creamos escenarios catastróficos o anastróficos para no confrontarnos a la incertidumbre, para controlar o, mejor dicho, para hacernos la ilusión de que controlamos. En cambio, la experiencia nos muestra que, si vivimos plenamente el presente, Incluso las peores catástrofes nos encuentran preparados, capaces de atravesar lo que la vida nos trae momento a momento. Practicar meditación es una forma de soltar el control, de soltar la ilusión del control. Es una forma de soltar el deseo de control. Practicar meditación es aceptar lo que es, aquí y ahora. Es decirle sí a la vida tal como es, de instante en instante. Por eso, esta práctica nos conecta con la confianza. Siempre decimos que practicamos una atención que no compara, que no juzga. que no compara lo que es con lo que nos gustaría que fuera, que no compara el presente con un ideal. Si lo que tengo ante mí es incertidumbre, la vivo conscientemente, le doy un espacio para que sea, para que su energía se despliegue. Si aquí ahora la meditación me permite detectar fantasías anastróficas o catastróficas, simplemente las reconozco como tales, les doy un espacio, las acepto y les permito ser. Es entonces, cuando las acepto, cuando compruebo que estoy dejando de alimentarlas, que pierden su poder, que se diluyen en el espacio infinito de la conciencia. El humano que somos está destinado a atravesar situaciones muchas veces difíciles, dolorosas, inciertas. En tales circunstancias nos ayuda mucho saber que estamos acompañados por una presencia de amor incondicional. A esa presencia no la podemos ver, pero la podemos experimentar, la podemos sentir cuando traemos la atención al instante presente. Cualquiera de nosotros, aquí y ahora, si abre su atención a esa presencia de amor incondicional, la puede experimentar. Esa presencia es sinónimo de ausencia del yo psicológico, ausencia de todo lo referido a mí, mío, yo. El vacío de yo revela la presencia. La presencia del yo es como un velo que oculta a nuestros ojos la presencia de amor incondicional que nos acompaña. La práctica de meditación es la contemplación de ese vacío de yo. Es una práctica, pues, de la presencia plena. Cuando contemplamos el vacío de yo, desaparecen las fantasías de futuro, desaparecen las sombras del pasado. Todo es ahora, plenamente. No hay narrativas y, en consecuencia, no hay personaje, no hay protagonista. Cuando no hay narrativas, no hay tiempo. Cuando no hay tiempo, no hay incertidumbre. Cuando no hay incertidumbre, no hay miedo. Por eso, Eckhart Tolle llamó a su libro El poder de la hora. Contemplamos el vacío de yo. Por un momento nos permitimos encarnar esa presencia de amor incondicional que tanto necesita nuestro humano. Nuestro humano cometerá errores, vivirá abandonos, pérdidas, a cada instante dará pruebas de su imperfección, se enfermará, pero nada impedirá nuestro amor por él. Lo acompañamos con amor en su aventura. Lo acompañamos con amor cuando se equivoca, cuando traiciona, cuando es traicionado. Lo acompañamos con amor cuando siente miedo, cuando siente celos, cuando se enfada. Lo acompañamos con amor en el dolor y en la alegría. Haga lo que haga nuestro humano. Viva lo que viva. Nuestro amor por él no puede menguar. Somos esa presencia de amor incondicional. nuestro humano no tiene que demostrarnos nada no tiene que hacer algo especial para merecer amor la práctica de meditación nos permite cultivar esta presencia de amor incondicional que hace de la incertidumbre una fuente de curiosidad es decir de alegría y ganas
SPEAKER_01de vivir En La Consulta, Jorge comparte su punto de vista sobre las situaciones que te causan sufrimiento en tu diario vivir. Escribe a La Consulta. Tu pregunta dice de ti más que cualquier afirmación. Vamos a explorarla. Tu pregunta es una puerta abierta hacia el misterio que encarnas. Atravesemos ese umbral. Coordina y presenta, David Carneiro.
SPEAKER_00Hola, Jorge. Hola, queridos oyentes. Hoy tenemos una pregunta de Martina. Y Martina nos dice, tengo una hija de cuatro años. Hace unos pocos días murió nuestra mascota, un perrito, que acompañó nuestra familia durante muchos años. Mi hija, Jorge, está devastada. Para muchos era solo un animal, pero para nosotros era un ¿Algún consejo Jorge de cómo ayudar a un niño a pasar por este tipo de duelo? Desde nuestra posición de padres, ¿cómo podemos abordar este momento? ¿De qué manera hemos de acompañarles en este proceso?
SPEAKER_02Bueno, tú sabes que en muchas familias dicen que es bueno tener mascotas porque ayudan a vivir las muertes. justamente lo que le pasa a esta familia de Martina. Porque, claro, esta niña ahora está viviendo la falta de esa mascota, en muchos casos es la falta de un abuelo, de un tío cercano, etc. Puede haber desgracias peores, todavía un padre, una madre, ocurren esas cosas. Y es verdad que los familiares mayores nos encontramos siempre ante este dilema de cómo acompañar a los niños en estas situaciones. Sin duda, cambia mucho la edad de los niños, porque como tú sabes, los niños tienen en sus procesos de desarrollo momentos muy diferentes. De hecho, cuando, me recuerdo, estudiaba psicología en Argentina, estudiábamos mucho un libro de un señor suizo que se apellaba Hessel, que eran las etapas de desarrollo del niño. Y allí veíamos que no es lo mismo un niño de tres años que un niño de cinco años. ¿Por qué? Porque en su evolución la criatura está desarrollando potencialidades y está cambiando radicalmente. Nosotros sabemos que entre uno y siete años se transforma mucho más una persona que entre los siete y los setenta. Entonces son momentos sumamente importantes y es por eso también que en psicología hoy en día se habla mucho del niño herido que todos llevamos en nosotros. ¿Quién es ese niño herido? Es un una etapa de nuestro desarrollo como individuos. En ciertas etapas de nuestro desarrollo hemos recibido traumatismos, heridas emocionales de origen sumamente diverso y eso queda en nuestra memoria celular y en nuestra memoria emocional. Por ello es que para sobrevivir a esos traumatismos, entre otras cosas, nosotros desarrollamos lo que se llama una personalidad o un carácter que no deja de ser una sumatoria de estrategias que el niño despliega para poder atravesar estas situaciones tan dolorosas como pueden ser muchas veces una pérdida, un abandono, una falta de atención, ya no hablemos de un abuso, cosas más graves todavía. Para volver a este hecho de lo que Martina nos está preguntando, en lo ideal los padres quisiéramos ahorrarle a nuestros hijos los traumatismos de la vida. Pero claro, esta es una ilusión. Por un lado o por otro, los niños irán atravesando las etapas de su desarrollo y se irán confrontando, como en este caso que nos ocupa, a las limitaciones existenciales que todos los humanos tenemos. ¿Cómo ayudarlos? Nosotros tenemos algún episodio del podcast dedicado a las limitaciones existenciales. En este caso estamos hablando sobre todo de la finitud, pero también de la imperfección, también de la soledad. En fin, cuando hablamos de limitaciones existenciales las desplegamos, pero en realidad todas podrían ser una limitación. Se dan siempre todas al mismo tiempo. ¿Y qué es lo que hemos aprendido o deducido sobre las limitaciones existenciales? Que es necesario aceptarlas. Cada padre tendrá la inteligencia natural, la habilidad, para ayudar a su hijo a aceptar las limitaciones existenciales. Todo el apoyo que les podemos dar va en esa dirección. No se trata de contarles un cuento de hadas. Simplemente todo padre evalúa en qué momento se encuentra su hijo, hasta dónde su hijo puede acceder a un discurso de apoyo, a un abrazo, a una presencia. Yo creo que eso es algo instintivo. Y luego, lo que ayuda muchísimo... en esta relación con los niños, es que nosotros aceptemos, los adultos, las limitaciones existenciales. Porque es desde ahí que les vamos a poder dar apoyo para que los niños también lo acepten. Evidentemente, con un discurso muy diferente al que puede escuchar un adulto, con unas palabras distintas, con una narrativa diferente a la edad en que se encuentra el niño, pero siempre desde nuestro punto de plena aceptación a las limitaciones existenciales. Porque si en nosotros quedan rastros de resistencia, de negación, de rebelión contra nuestra propia condición humana, será muy difícil poder transmitirle al niño esta necesidad de aceptar. Claro que en los duelos la aceptación no es sino la última etapa del proceso. Antes pasamos por otros momentos que son momentos en los que nos negamos los hechos en los que nos enfadamos, en los que nos sentimos culpables. Hay toda una serie de tránsitos inevitables. para poder integrar a nuestra conciencia la ausencia de un ser querido, de un ser próximo. Da igual si es una persona, un perrito, como en este caso. A veces con los niños ocurre con los objetos. Pasa a veces con el chupete, pasa con el carrito, pasa con una cuna, pasa con un conejito de peluche. Hay muchas formas por las que el niño experimentará la pérdida y hay que acompañarlo allí. Entonces allí es donde tenemos nosotros que adecuarnos a la etapa de desarrollo en la que el niño se encuentra y sobre todo abrirle un campo de expresión. Lo esencial es que el pequeño pueda expresar el momento que está viviendo. Si es un momento de rabia, que tenga la posibilidad de compartir esa rabia de no decirle que no se tiene que sentir así, de no ponerlo en una situación de indignidad por lo que siente, de transmitirle que tiene pleno derecho a vivir esas emociones y a expresarlas y sobre todo que hay un espacio en la que puede compartirlo, en la que no se lo queda adentro. Tiene que llorar, hay que acompañarlo en el llanto, hay que apoyarlo para que pueda llorar eso, para que pueda lamentar la pérdida. También es muy importante, así como los humanos hacemos rituales mortuorios, también es muy importante acompañarlo con rituales, con cartas de despedida, con dibujos, con un acto, con un hecho que marque la situación, que él viva con todo su cuerpo esa despedida. en este caso de esa niña, hay muchos elementos que el propio sentido común de acompañar a una persona que sufre nos van a ir dictando. Lo más importante para los padres, y lo más difícil a veces, es admitir que su niño sufrirá. No podemos pedir que un niño, ya no digamos que una persona adulta, pero que cualquiera, cuando tiene una pérdida, sufra. Eso es parte de la experiencia de la vida. no podemos ahorrarle ese sufrimiento y no es sano ahorrarle ese sufrimiento. Naturalmente, acompañándolo para que no lo sufra en soledad, para que lo pueda expresar, para que se sienta digno con su sufrimiento. para que no desconfíe de sus emociones, para que no desconfíe de su sentir, sino apoyarlo en todo eso, darle un contexto. Todas estas cosas hacen que nuestra propia aceptación se exprese. Es la aceptación plena de nuestra condición. Y parte de nuestra condición de seres humanos es sufrir por estos desgarros, por estas pérdidas, por esta finitud que la finitud de los otros nos pone de frente. Porque no olvidemos que los humanos solo vivimos la experiencia de la muerte de los demás y la vamos viviendo a lo largo de la vida. Y entonces este ir viviendo la experiencia de la muerte de los demás es lo que nos prepara para poder vivir con la certeza de nuestra propia muerte. No olvidemos que esta certeza es la única certeza que nos acompaña a lo largo de la vida. Tenemos que ir como adaptando nuestra conciencia a esta evidencia. a esta certeza. Yo creo que ese sería el resumen de las maneras en que esta mujer Martina podría ir acompañando a su niña en este proceso de pérdida, de duelo, sobre todo hacer un trabajo interior de profunda aceptación de la condición humana. ella y su compañero, el padre de la niña, quien sea, para poder energéticamente estar presente con la niña desde un lugar de aceptación, de acogida y sobre todo de reconocimiento de que no podemos pasar por la vida sin sufrir. que eso no es algo malo. Lo que podríamos llamar malo, entre comillas, para hacer algún tipo de distinción, es cuando nos quedamos clavados en el sufrimiento, cuando no vivimos ese proceso de tránsito por distintas emociones. Eso sí que no es sano. Eso sí que nos hace daño. Acompañar a alguien en un proceso de pérdida significa acompañarlo y facilitarle ese tránsito por las distintas etapas del viaje emocional. La persona tiene que integrar en su conciencia que algo que estaba en su vida deja de estarlo en una cierta dimensión, que sería lo relativo, para pasar a integrarse en otra dimensión, que sería lo eterno. Posiblemente esta niña de cuatro años, cuando sea mayor, recordará a su perro recordará la muerte de este animalito habrá en ella una presencia de ese vínculo de la misma manera que habrá en ella una presencia de ese proceso de asimilación de la pérdida y eso le ayudará también a vivir con el sufrimiento necesario, con el sufrimiento inevitable, la integración a su conciencia de esta pérdida. Y digo sufrimiento necesario porque porque sin una dosis de sufrimiento, nuestra conciencia no se transforma en esa dirección. Necesitamos pasar por allí para cambiar la concepción que tenemos de nosotros mismos y de la concepción que tenemos del mundo. Pensemos bien, un duelo, una pérdida, implica cambiar nuestra situación en el mundo. Algo que estaba en nuestra cosmogonía deja de estarlo. Esto solo es tan fuerte como el nacimiento de alguien. Es decir, que antes no estaba en el mundo y de pronto entra en el mundo. Entra en el mundo de lo real, pero entra también en el mundo de lo simbólico y entra también en el mundo de lo imaginario. Y lo mismo la salida. Por lo tanto, no es banal que algo se incorpore a nuestra vida como que algo salga de nuestra vida. es lógico que para que se genere esa transformación, esa asimilación, tengamos que pasar por un cierto grado de conmoción interna. Y eso es lo que nos va dictando esos distintos pasos por los que poco a poco nos vamos transformando, vamos empezando a ser otra persona.
SPEAKER_00pregunta Jorge de Isabel de 42 años muchas gracias Jorge por tu podcast me resulta siempre muy útil me gustaría comentar que incluso antes de empezar a practicar el budismo siempre me ha interesado el estilo de vida monástica y las tradiciones como la tailandesa del bosque y el teravada sin embargo como soy una practicante laica no me he aprovechado de estas tradiciones que son esencialmente monásticas y me volví al Zen, ya que se puede ser un Zen budista laico. Mi problema, Jorge, por así decir, es que al final del día siento que para practicar realmente el Zen, o cualquier otro camino de autoconocimiento, debo necesariamente tornarme un monje. Así que desde que he estado practicando en serio el Zen, he estado coqueteando con la idea de convertirme en monje. Pero creo que esto proviene tanto de mi interés por este estilo de vida y esta noción de que el Zen no puede manifestarse de manera completa, como una práctica laica. ¿Qué piensa Jorge sobre este tema? ¿Es la práctica laica del Zen o de cualquier otro camino de autoconocimiento suficientemente profunda?
SPEAKER_02Bueno, yo supongo que si yo fuera un maestro Zen, a esta consultante le diría más zazen, más sentarse en silencio. Una de las cosas que yo aprendí en la práctica del Zen es que todos los cuestionamientos como el que nos plantean en este caso son juegos de la mente. Y los juegos de la mente siempre intentan establecer categorías. Algo que es mejor, algo que no es tan bueno. algo que no es suficiente, fíjate que en su pregunta está estableciendo categorías, supuestas categorías de eficacia, de lo que puede ser mejor, que si lo laico, que si lo religioso, que si la vida monástica, que si lo otro. Es todo dualidad. Ese es un típico ejemplo de cómo la mente, incluso de los practicantes, nos tiende trampas. y nos quiere llevar a su terreno, que es el terreno de la dualidad. Por lo general, las personas leen libros, tratan de volverse muy conocedoras de que si el Theravada, que si la otra. Todos son juegos de la mente para que evitemos acceder al Zen. Fíjate la paradoja. El Zen es precisamente un estado de conciencia no dual del que hemos hablado bastante aquí en el podcast y seguramente seguiremos hablando. Y es natural, es lógico, es comprensible que cuando empezamos las prácticas todavía traigamos a la práctica nuestra mente dual. Y entonces caemos en este tipo de disquisiciones, de discriminaciones, para ver si esto es mejor que lo otro, lo cual es la antítesis del Zen. Por lo tanto, si algo le puedo sugerir, a la mujer que nos escribe, es que se siente más a practicar. Que todos estos juegos son elucubraciones mentales que la están alejando de la práctica. Cuando nosotros nos sentamos a meditar, tenemos que saber que como en el Zen se enseña En el cojín de meditación, que en la tradición japonesa se llama Zafu, no hay lugar para el yo. Y es el yo, el yo psicológico, el ego, quien trae este tipo de disquisiciones, de preguntas, de dudas, que siempre se basan en el establecimiento de categorías. Nos enseñan que cuando antes de entrar a la sala de meditación nos quitamos los zapatos, con los zapatos dejamos nuestro ego, dejamos el yo psicológico, dejamos la dualidad. Y quien se sienta en el cojín es el Buda. ¿Qué quiere decir? Es esa conciencia del Buda. esa conciencia despierta que no discrimina, que no separa, que no juzga, que no opina y que no tiene ningún tipo de propósito a alcanzar en el tiempo. Una de las trampas que la mente nos tiende es la de ponernos propósitos en el tiempo. Doy un ejemplo. Practico porque si practico mucho, un día alcanzaré algo. Normalmente la iluminación, la libertad interior, el conocimiento, etc. esta es una trampa la meditación es la atención al instante presente por lo tanto no hay una acumulación de práctica por eso decimos que cultivamos el espíritu o la mente del principiante porque siempre estamos por primera vez practicando En cada instante estamos por primera vez practicando meditación. No hay un aprendizaje, no hay un perfeccionamiento, no hay una escala en la que vamos a subir. Tú puedes pasar 30 años meditando. Y estarás en el mismo punto que la persona que acaba de llegar por primera vez y se sienta en el Zafu. Porque es el instante presente, la puerta de entrada a esta cosa que se llama meditación, que se llamaba Chan en China, que se llamó Zen en Japón, que se llamó Diana antes de en India, y que se le ha dado la palabra meditación por no haber encontrado otra, pero que intenta nombrar un estado de conciencia que es la conciencia plena del instante presente. Eso es Zen, eso es meditación. Cuando aparecen este tipo de cuestionamientos, en donde vemos que puede ser una cosa o la otra, en donde hay una aspiración a algo, generalmente a mejorar, tenemos que saber que esto proviene de nuestro ego. Porque es nuestro ego quien se siente insuficiente y con deseo de mejorar. llegar a la plenitud. Cuando nosotros dejamos caer nuestro ego, cuando dejamos de estar con la atención en el ruido de la mente, vemos que este tipo de preguntas no aparecen porque lo que experimentamos es la plenitud. Es lo que se llama nuestra plena presencia. La plena presencia es el fruto de la ausencia de yo. Cuando nosotros nos sentamos a meditar, nos sentamos a contemplar el vacío de yo. Un espacio infinito, silencioso, transparente, en donde no hay un yo. Y allí es donde entonces nosotros nos reconocemos a nosotros mismos en nuestra auténtica naturaleza, que es silenciosa, vacía, amorosa y nos transmite un sentimiento de plenitud. ese vacío de yo nos transmite un sentimiento de plenitud, porque trascendemos la dualidad y vamos a un estado de conciencia en el que vacío es plenitud, no hay dos. Por lo tanto, la respuesta sintética desde el Zen es más zazen, más práctica, más práctica, ¿Por qué? Porque cuando practicamos sin soltar el «yo», la práctica se vuelve un infierno. Y es a fuerza de habitar el infierno de la práctica desde el «yo» que terminamos por aflojarnos y por soltar. ¿Por soltar qué? Por soltar el «yo». ¿Y cómo lo soltamos? Lo soltamos soltando todo este tipo de jueguitos de la mente egoica que quiere mejorar, que quiere alcanzar algo en el tiempo cronológico futuro, que quiere aprender, que quiere cambiar. Todo eso es lo que nosotros, al sentarnos a meditar, necesitamos soltar. Y o lo soltamos pronto y entonces la práctica es una delicia, o caemos en lo que el Buda Shakyamuni llamó el apego, que es uno de los orígenes del sufrimiento inútil. ¿El apego a qué? El apego al yo, el apego al ego. Es cuando nosotros soltamos esta identificación con una representación mental que nosotros encarnamos lo que llamamos la conciencia de yo soy. Aquí, ahora, yo soy. Entonces ya no puedo establecer categorías. Si yo soy monje o no soy monje, si yo soy bodhisatta o no soy bodhisatta, si yo he practicado mucho o no he practicado mucho, si yo soy principiante o soy un practicante veterano. Todas esas categorías son del ego. Cuando nosotros dejamos caer toda categoría, cuando encarnamos una atención plena que no juzga, allí lo único que aparece en nosotros es la conciencia de ser. Y somos plenamente aquí ahora. El instante presente es la puerta de entrada a esta conciencia. La atención es la llave que abre esa puerta. Por eso practicamos la atención al instante presente. Como ves, no entro a explicar nada sobre la vida monacal sobre la ilusión de que si me alejo del mundo voy a poder profundizar más en la práctica sobre la importancia de la comunidad de meditadores todo eso sería entrar en el juego de la pregunta y lo que estoy tratando es precisamente de evitar caer en la trampa de la mente para transmitirle a esta persona que esté alerta a estos jueguitos del ego que quiere saber, que quiere mejorar, que quiere aprender, que quiere mantenerse en la prisión de la dualidad y que le impide ver las cosas como son. Es decir, que todo es uno, que todo está interconectado y que todo es impermanente.
SPEAKER_00una pregunta anónima. Estuve últimamente reflexionando acerca de la satisfacción y me considero una persona sin problemas materiales, privilegiado en muchos sentidos. Dinero y posesiones materiales raramente me proporcionan satisfacción, pero siempre me aburro muy rápido, entonces quiero algo mejor y más caro. ¿Por qué, Jorge, crees que hay personas que se sienten satisfechas con muy poco y otras como yo no pueden encontrar la satisfacción, mismo con tantos privilegios? ¿En tu opinión, qué sería la satisfacción, Jorge? ¿Cuál es su límite? ¿Y cómo una persona puede estar plenamente satisfecha? ¿Es esto posible?
SPEAKER_02Gracias, David. Bueno, este es un tema amplísimo del que ya hemos hablado algunas veces en la consulta, porque otros consultantes han expuesto dudas parecidas. En la pregunta, esta persona que nos escribe habla de una insatisfacción que no se colma materialmente. Bueno, lo primero que es obvio es que su insatisfacción no es del plano de lo material. Por lo tanto, por muchos coches que él siga cambiando o ella siga cambiando, no encontrará satisfacción dado que no es de ese orden lo que le está faltando. sin duda está vibrando en una energía de carencia y que lo material no le puede apagar esa sed. Por lo tanto, lo más obvio sería dejar de buscar en el plano de lo material aquello que lo material no puede satisfacer. Luego, él está o ella está hablando de que no le dura, se aburre. En la respuesta a la pregunta anterior, hablábamos justamente de la impermanencia de todos los fenómenos. No puede durar porque la satisfacción es una experiencia. Uno se siente satisfecho y lo natural es que Eso no dure. Por lo tanto... Conocemos la satisfacción porque conocemos la insatisfacción. Es en el juego de esas polaridades donde nosotros atravesamos la experiencia. Si estuviéramos siempre satisfechos y plenamente satisfechos no conoceríamos la satisfacción, no sabríamos lo que es eso. Sabemos lo que es la satisfacción porque tenemos momentos en los que no estamos satisfechos o plenos. Movilizamos una cierta energía para ir hacia la satisfacción, que naturalmente no durará y que volverá a generar el ciclo. ¿En dónde podría buscar esta persona la satisfacción que busca si no es en lo material? Si lo busca en lo material, lo busca en lo impermanente, lo busca en lo que se acaba, lo busca en lo que cambia. Si por ese lado ya descubrió algo, que la cosa no se resuelve, tendrá que ir a buscarlo allí donde esto se encuentra, que es en el instante presente y que no dura. Si no es en un tiempo cronológico, tendrá que ser en un tiempo no cronológico, que sería el eterno ahora. Por lo tanto, es a través de la atención al presente como nosotros podemos entrar en ese término que explicábamos en la respuesta anterior, de vacío, que es también plenitud, decíamos. Esta persona que nos escribe está buscando una plenitud que lo material no le brinda y que si se lo brinda por instantes, luego rápidamente se desvanece. ¿Qué quiere decir que se aburre? que tiene miedo. El aburrimiento es esencialmente miedo al vacío. Esta persona ha tratado de llenar ese vacío con objetos. Y una vez que lo llena con un objeto, se da cuenta que el vacío persiste y le da miedo otra vez confrontarse al vacío, se aburre. Entonces cambia de coche, cambia de marca, cambia de modelo, cambia de cosas. Tal vez hace otro viaje, tal vez se compra otra cosa. Pero vuelve a encontrarse con el vacío. ¿Por qué? Porque está viendo que el vacío es lo opuesto a la plenitud. El vacío es lo opuesto a lo que él busca. Y la paradoja es que la plenitud se encuentra yendo hacia el vacío. En el vacío es donde encontrará la plenitud. Pero ya no es el vacío de los coches, sino el vacío del yo que se identifica con el propietario del coche. Mientras él se identifique o ella como propietaria de algún objeto que debe darle la plenitud, evidentemente estará en la carencia porque seguirá en la identificación con su ego y su ego es esencialmente carente y experimenta el miedo. Lo que esta persona está buscando es amor. Y no va a encontrar el amor en los relativos, sino que lo va a encontrar en su corazón, lo va a encontrar en el instante presente, lo va a encontrar en su verdadera naturaleza. Es decir, cuando resigne la identificación con su ego o yo psicológico. Parece fácil la fórmula. La plenitud ya está aquí y siempre está aquí. solo que nosotros no contactamos con ella. porque no contactamos con nuestra verdadera naturaleza que es vacía. En lugar de contactar con quien de verdad somos, contactamos y nos identificamos con un constructo mental al que llamamos yo. Y mientras sigamos identificados con ese yo que tiene una cierta cantidad de dinero, que tiene unos estudios, que tiene algún coche, que tiene... Todo ese yo que tiene o que hace siempre nos abocará a la carencia y a la insatisfacción. En cambio, si nosotros dejamos caer la identificación con ese yo psicológico, con ese constructo, al cual estamos identificados y con el cual nadie se puede relacionar, porque no tiene esencia, no tiene realidad para los demás. En ese momento en el que dejamos caer eso, contactamos con el yo soy, con ese vacío que es también plenitud y que es del instante presente. si nosotros queremos capitalizar la experiencia de ser y que esto dure, volvemos a una intención egoica, volvemos a querer que lo impermanente se vuelva permanente, volvemos a no aceptar la vida tal como es, volvemos por lo tanto a no aceptarnos a nosotros mismos tal como somos y retornamos al sufrimiento que nos produce esta insatisfacción, esta falta de plenitud, esta carencia, este vacío que se nos presenta como un vacío árido, como un vacío seco, como un vacío que nos da miedo, que nos aburre y que entonces nos lleva a buscar formas de evitarlo. Y lo evitamos de millones de maneras. Muchas veces trabajando, muchas veces a través del ocio, de un ocio compulsivo, del ruido, del consumo de sustancias, de adicciones, cualquier cosa con tal de no quedarme a solas con el vacío, de no quedarme conmigo mismo en silencio contemplando este espacio vacío que, paradójicamente, me produce esta sensación interna de plenitud. esta persona que nos escribe es muy representativa de la sociedad en que vivimos y no nos podemos excluir nadie porque esto también es una ilusión de creer que porque conocemos en algún momento la experiencia de esta plenitud ya somos personas que estamos en otra categoría no nosotros podemos experimentar esta plenitud y a las dos horas sentirnos completamente alienados solos perdidos sin objetivos sin sentido y buscando netflix o buscando lo que sea para poder llenar ese vacío y evitar el contacto con ese vacío Por eso es importante que incorporemos a nuestras vidas cotidianas algún tipo de práctica que nos traiga al presente, que nos permita cultivar un estado de presencia, es decir, de ausencia o vacío del yo. Eso puede ser la meditación, puede ser cualquier tipo de práctica que esté orientado hacia poner la atención en el instante presente. puede ser cocinar puede ser pintar aquello que más hacemos en nuestra vida es el espacio más indicado para nuestra práctica por ejemplo si tenemos que ir a un trabajo y trabajamos ocho horas por día ahí tenemos ocho horas de práctica cultivemos nuestra presencia en el trabajo y qué quiere decir cultivar mi presencia en el trabajo quiere decir ir a trabajar y no identificarme con el que trabaja máximo compromiso por mi trabajo mínima identificación y si luego tengo que ir al súper lo mismo ir al súper es una oportunidad para practicar la atención hago mi compra soy eficaz satisfago una serie de necesidades que tengo pero no me identifico con el que está comprando en el súper yo no soy eso yo soy yo no soy el que hace mi trabajo yo soy yo no soy el que lava la vajilla yo soy y entonces la vida cotidiana se vuelve una práctica la práctica de una actitud interna de vacío de yo, de no identificación y de presencia. Y cuanto más estemos presentes, menos sentiremos esta insatisfacción y menos la haremos depender de lo que tenemos o de lo que hacemos para poder experimentar que la plenitud o la satisfacción viene de ser, no de hacer ni de tener. Muchas gracias por escuchar este podcast Tu presencia completa el sentido de nuestro trabajo en el arte de existir Un nuevo episodio estará a tu disposición en 15 días Si lo deseas tienes la posibilidad de suscribirte a través de Spotify Apple Podcast o la plataforma de tu preferencia Te recuerdo que puedes hacernos llegar tus preguntas para la consulta o la sugerencia de temas que consideres de interés al correo electrónico Para mantenerte al día de las actividades que propongo, talleres de grupo, retiros de meditación, charlas, publicaciones, etc., no dudes en suscribirte a nuestra newsletter o seguir las redes sociales que figuran en la descripción de este episodio. Hasta muy pronto. Soy Jorge Sendner. Ojalá que este podcast sea una fuente de inspiración en tu propósito de hacer de tu vida un arte, el arte de existir.
SPEAKER_01El arte de existir. Mesa de redacción, David Carneiro. Música y edición de sonido, Antonio Mansey. Imágenes y grafismo, Mariona Cabasa. Producción y coordinación general Bruno Gargiulo. Locución, quien les habla, Manu Fuyola. Dirección y presentación, Jorge Zentner.