el ARTE de EXISTIR
En este podcast Jorge Zentner habla de -entre otros temas- autoestima, autoconocimiento, meditación, creatividad, gestión de las emociones, superación de crisis existenciales, práctica espiritual en la vida cotidiana... Responde a consultas de los oyentes y proporciona herramientas que pueden permitir evitar el sufrimiento inútil, mejorar la comunicación, y relacionarse mejor con los demás en la familia, el trabajo, la pareja…
De un modo sencillo y directo, Jorge aborda las eternas preguntas del ser humano: ¿quién soy?, ¿qué sentido tiene la vida?, ¿cómo experimentar la paz interior y el sentimiento de realización?
ALGUNAS SECCIONES DE el ARTE de EXISTIR:
LA CONSULTA
Los oyentes plantean problemáticas vividas en el trabajo, la pareja, la familia, etc. Jorge ofrece respuestas que no sólo son útiles al consultante, y que no pretenden dar “la solución”: enfoca la situación de manera que el o la consultante pueda encontrar vías de superación. Asimismo, proporciona herramientas concretas, prácticas, cuyo uso redunde en una mejor orientación y en un verdadero fortalecimiento interior. Coordinan esta sección Daiana Belbruno y Davi Carneiro.
Envía tu consulta a la dirección de correo: jorgezentner@elartedeexistir.com
LA VISITA
Los generosos invitados a el ARTE de EXISTIR ofrecen el testimonio de recorridos existenciales inspiradores, vividos con pasión. Son la encarnación de existencias auténticas, con sus luces, sombras, altos y bajos, risas y llantos. En esta sección no se muestran “vidas ejemplares”, sino el latido de la vida, en su infinita riqueza y diversidad de tonos y ritmos.
JORGE CHARLA CON DAIANA y DAVI…
Daiana Belbruno y Davi Carneiro entrevistan a Jorge Zentner, con quien comparten la misma sed, la misma pasión por explorar el infinito misterio de la existencia humana.
TU PREGUNTA
La sección más interactiva del podcast: si deseas participar en este ejercicio de autoconocimiento, escríbenos a jorgezentner@elartedeexistir.com. Concertaremos día y hora para encontrarte con Jorge a través de Zoom o Skype. Trae la pregunta más significativa en este momento de tu vida: es a partir de ella que Jorge Zentner te ayudará profundizar en tu búsqueda personal.
INSPIRACIONES
¿Qué te inspira en la vida? ¿Qué te inspira a levantarte de la cama cada mañana, a reír, a trabajar, a relacionarte con el mundo? Carla Marcos presta su voz y Antonio Mazzei su música al libro de Jorge Zentner
Una voz que me habla. Todo es misterio y todo es luz en el universo de las…
INSPIRACIONES
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CODA es la sección que cierra el episodio, con la música de Antonio Mazzei.
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Para información actualizada de las actividades dirigidas por Jorge Zentner (talleres, retiros de meditación, etc.) suscríbete a la Newsletter.
el ARTE de EXISTIR
Cocinar nuestra vida
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En la presentación del episodio número 47 de el ARTE de EXISTIR Jorge Zentner se refiere a “la actitud de espera” que solemos adoptar en nuestra vida diaria. Esperamos que algo llegue, que algo suceda, que algo cambie… para sentirnos mejor.
“Nuestra actitud, durante la meditación -explica Jorge- es todo lo opuesto a esperar. No esperamos nada: reconocemos y aceptamos que ya hemos llegado a donde debíamos llegar y que todo ya es como tiene que ser. En el instante presente reconocemos la plenitud.”
Luego, en la sección “JORGE CHARLA CON DAVI”, Davi Carneiro comparte su experiencia de “tenzo” (cocinero) en un retiro de meditación Zen, práctica que no solo pasa por preparar comida sino también por comprender “cómo cocinar nuestra vida”. En otras palabras, cómo hacernos responsables de la calidad de nuestra experiencia en la vida cotidiana.
Por último, Davi y Jorge hablan sobre la práctica de la generosidad.
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Transcripciones de LA CONSULTA y de otras secciones del podcast
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Participan en la realización de este podcast:
Mesa de redacción: Davi Carneiro
Música y edición de sonido: Antonio Mazzei
Imágenes y grafismo: Mariona Cabassa
Locución: Nujavi Ramirez / Manu Fullola
Producción y coordinación general: Bruno Gargiulo
Dirección y presentación: Jorge Zentner
Bienvenida, bienvenido a El Arte de Existir, el podcast de Jorge Zentner.
SPEAKER_02¿Cómo hacer de nuestra existencia un arte? Soy Jorge Zentner. Gracias por acompañarme en el episodio número 47 de El Arte de Existir. Si observamos con atención, veremos que, a lo largo del día, la mayor parte del tiempo, nuestra actitud interna es la de esperar. Domina en nuestro paisaje interno una expectativa, un deseo latente, una carencia, una falta. Y, en consecuencia, aparecen la espera y la esperanza. La mayor parte del tiempo esperamos que algo llegue, que algo suceda, que algo cambie. Esperamos para supuestamente sentirnos como aspiramos a sentirnos. Nuestra actitud durante la meditación es todo lo opuesto a esperar. En la práctica de meditación no esperamos nada. Reconocemos y aceptamos que ya hemos llegado a donde debíamos llegar y que todo ya es como tiene que ser. En el instante presente reconocemos así la plenitud de la vida. En el instante presente y exclusivamente en el instante presente podemos reconocernos como seres realizados, podemos sentirnos completos. cada uno de nosotros tiene la oportunidad de comprobar cómo se siente ahora mismo si renuncia a la espera, si renuncia a la expectativa, si deja de identificarse con el deseo y con el yo que desea y espera. Imaginemos que en este mismo instante nos dijéramos Yo no soy el que espera. Yo no soy el que carece. Yo no soy el que desea. Yo no soy mi carencia ni mi deseo. Yo soy. ¿Cómo podríamos sentirnos? Si yo no soy el que espera, ¿deja entonces de haber deseo en mí? ¿Desaparece en mí el sentimiento de carencia? Por supuesto que no. Estoy vivo y porque estoy vivo, deseo. Pero sé que yo no soy mi deseo. reconozco que esa no es mi auténtica naturaleza con otras palabras podríamos decir mi alma no desea porque se sabe completa cuando me doy cuenta Cuando realizo en mi conciencia que yo soy y que no soy mis carencias, ni mis deseos, ni mis traumas, ni mis emociones, ni mis creencias, puedo empezar a relacionarme con todo eso. Y, como en cualquier otro tipo de relación, cuanto más amor dedique a esa relación con lo que no soy, mejor será para mí. Sentarnos a meditar es sentarnos a no esperar. Sentarnos a meditar es sentarnos a habitar conscientemente este instante. Sentarnos a meditar es sentarnos a cultivar la presencia del ser pleno que somos, la presencia de una conciencia que es vacío y plenitud. A esa conciencia la llamamos la conciencia de yo soy, la conciencia de sabernos ser plenamente aquí y ahora. Cuando renunciamos a la espera, renunciamos al tiempo sucesivo como único tiempo. Cuando renunciamos al tiempo sucesivo, renunciamos a las narrativas que en él se desarrollan. Cuando renunciamos a las narrativas, renunciamos también al yo protagonista de esas historias. Renunciamos a identificarnos con nuestras experiencias pasadas y nuestras expectativas. Se nos vuelve evidente, entonces, que todo es ahora. Durante la meditación, nuestra quietud, ya sea sentados de pie o acostados, se asocia a la quietud del instante presente. La quietud del cuerpo nos conecta con el eterno ahora. Desde ese punto de quietud, podemos contemplar el movimiento de los fenómenos con que se expresa la vida. La respiración, el latido del corazón, los pensamientos, los deseos, las emociones, las sensaciones corporales. Todo pasa, todo es fugaz. Todo es impermanente, todo es un continuo sucederse en el infinito espacio vacío de la conciencia, quieta, silenciosa. Cuando nos sentamos a meditar, permanecemos quietos, silentes, sin esperar. Todo es aquí, todo es ahora. Desde la quietud en el presente, desde la no espera, acogemos sin condiciones amorosamente todo lo que la vida nos trae de instante en instante. Tal es la actitud que adoptamos cuando nos disponemos a meditar. aceptamos el instante presente, así como es. A la vida, en este mismo momento, le decimos sí. La vida, en cada uno de nosotros y a través de cada uno de nosotros, se dice sí. Bebemos así en la fuente de la autoestima, de la confianza, de la fe. Desde esta plena aceptación a la vida podemos afrontar mejor aquello que la vida nos trae de desagradable, de difícil, de doloroso. Por eso decimos que la meditación es todo lo contrario a una evasión. La práctica nos ayuda a afrontar la vida tal como es, en plena conciencia. con amor, y sólo el amor puede liberarnos del miedo. A lo largo del día podemos observarnos. ¿Cuál es mi actitud interna? ¿Estoy en la espera o estoy presente con todo lo que la vida me trae aquí y ahora? Podemos estar presentes. Incluso podemos estar presentes con la espera si vemos que ésta aparece. Y a todo lo podemos acoger con amor, también a la espera. Durante la meditación, al tomar conciencia de nuestra postura, sentados, de pie o acostados, nos damos cuenta de que el planeta Tierra nos brinda soporte y sostén. Entonces, podemos entregarnos, podemos soltarnos, podemos confiar. Al sentirnos sostenidos, es posible para nosotros permanecer sentados, de pie o acostados, sin luchar, sin bregar, sin esforzarnos. Confiando, es decir, con fe. No necesitamos pedir ni hacer nada especial para que la tierra nos sostenga. No necesitamos demostrar nada ni justificar nada. Tampoco necesitamos hacer méritos. Recibimos de la tierra un reconocimiento pleno simplemente porque somos. También al morir, la tierra nos acoge a todos por igual, sin categorías. Al tomar conciencia de esta acogida, de esta recepción, de este derecho de pertenencia que nos ha sido concedido, tomamos conciencia también de la ecuanimidad con que la tierra nos acoge a todos, sin discriminar por creencias religiosas color, edad, cuenta bancaria, etc. A cada uno de nosotros la tierra nos tiene reservado un lugar. Por mucho que nos traslademos, que migremos, que viajemos, por mucho que otros humanos nos expulsen, nos exilien, nos deporten, nos expatrien, la tierra siempre nos ofrece un lugar donde arraigarnos, es el lugar donde estamos en cada momento, el lugar donde respiramos y donde morimos. Si en vez de llegar la atención a los puntos donde tenemos contacto físico con la tierra, llevamos la atención a nuestro interior, comprobaremos que también en nuestro paisaje interno disponemos de un lugar de acogida del que nadie nos puede deportar o expulsar. Es un lugar que no discrimina, que no nos pone condiciones, que nos acoge con plena ecuanimidad. Tenemos un hogar. Y practicar meditación es volver al hogar. Meditar es volver a establecer contacto con un espacio interior en el que todas nuestras historias, nuestras penas, nuestros dolores, nuestros fracasos, nuestras frustraciones, nuestras alegrías son acogidos sin condiciones, sin juicios. En ese lugar silencioso e infinito, donde reina un también infinito amor, podemos descansar confiados, con fe, en paz. Muchas veces nos agobian conflictos internos. Ciertas emociones nos abruman y bloquean. Ciertas dificultades para estar en el mundo se presentan ante nosotros con altísimas montañas que debemos superar. Nos sentimos incapaces de hacer frente a esos obstáculos de la vida. Es bueno tener en nuestro interior una especie de altar donde depositar esos problemas de la vida, donde entregárselos a ese espacio interior silencioso, quieto, amoroso y eterno. Allí, en ese espacio, los problemas no se resuelven, se disuelven. Si cultivamos la atención a ese espacio interior y afinamos la atención al silencio que allí reina, tarde o temprano empezaremos a oír voces de sabiduría, voces capaces de guiarnos eficazmente por la vida. Son las voces de los maestros que habitan en cada uno de nosotros. un maestro que sabe cómo cuidar nuestra salud y relacionarnos con nuestro cuerpo físico, cómo relacionarnos con la enfermedad, con la decadencia, con la muerte. Otro maestro que sabe guiarnos para que podamos ganarnos la vida y resolver los problemas materiales, apreciar lo que hay, reconocer la abundancia. Y así, para cada aspecto de la vida que debemos afrontar, en el silencio de nuestro hogar hay un maestro capaz de guiarnos por el camino de la paz, de la plenitud, de la realización. Nos sentamos a meditar para familiarizarnos con los maestros del silencio. Nos sentamos a meditar para entrar en intimidad con nuestros guías. Nos sentamos a meditar porque esos sabios sólo se expresan en el instante presente. El instante presente es el tiempo del encuentro con nuestra sabiduría profunda funda con nuestros maestros. La atención es el vehículo, el instrumento que nos permite entrar en comunicación con nuestros guías. Por eso practicamos la atención al instante presente. Practicamos ese estado de conciencia que los hindúes llamaron dhyana, los japoneses llamaron zen y nosotros llamamos meditación o atención buscamos cobijo asilo en nuestro hogar allí podemos confiar podemos rendirnos podemos entregarnos allí podemos poner nuestra existencia en manos de nuestros maestros de nuestros guías Cuando profundizamos en nuestra práctica meditativa, llega un momento en que es como si nos pusiéramos frente a un espejo y comprobáramos que en el espejo no aparece nada. El vacío de la mente se refleja en el vacío de la conciencia. En el espejo no aparece ninguna imagen en la que podamos reconocernos, nada con lo que podamos identificarnos. De pronto descubrimos que en el espejo no hay rastros del tiempo. Descubrimos que todo es ahora. Descubrimos también que el pasado y el futuro están contenidos en el presente, en el eterno ahora. En ese espejo vacío reina el silencio. No hay narrativas. Y porque no hay narrativas, no hay personaje. Solo experimentamos una presencia prístina, transparente, pura luz. Porque no hay personaje, no hay deseo, no hay carencia. En el silencio vacío reina la plenitud. Porque no hay deseo, no hay búsqueda, no hay inquietud, no hay espera, no hay miedo. reina la paz porque no hay tiempo no hay movimiento reina la quietud porque en el espejo no hay ningún reflejo no hay sujeto y objeto todo es uno paz plenitud, silencio, quietud, presencia, son todos indicadores del encuentro con quien de verdad somos, con nuestra auténtica naturaleza. Para entrar en contacto con ella, basta recordar quién somos. Yo soy. Basta recordar que somos esa presencia quieta, pura paz y plenitud, sin narrativas, puro amor. Para atravesar todas las pruebas a las que nos somete el existir, el humano que somos necesita a su lado esa presencia. Existir es un privilegio que hemos recibido. Nos es ofrecida la experiencia de nacer, de pertenecer, de perder, de morir. Nos es ofrecida la experiencia de traicionar, de ser traicionados, de mentir, de creer o no creer. Nos es ofrecida la experiencia de recordar, de olvidar, de cuidar, de dañar. Para recorrer ese camino de la experiencia necesitamos a nuestro lado una presencia amorosa. Para atravesar la experiencia necesitamos la compañía y la guía de esa presencia que el espejo no capta. Recordar quien de verdad somos es recordar que en cierto modo somos algo así como el padre, la madre de quien sí se refleja en el espejo. Recordarnos implica brindarle a ese personaje que tiene una imagen, que tiene una historia, que experimenta emociones, nuestra presencia de amor incondicional.
SPEAKER_01Jorge charla con Davi. Un diálogo abierto, de corazón a corazón.
SPEAKER_00Hola, Jorge. Hola, queridos oyentes. Jorge, para hoy me gustaría comentar contigo sobre una experiencia en el dojo zen en que practico. Como sabes, soy practicante zen. He tenido por la primera vez, Jorge, la oportunidad de ser un tenso. Yo tengo, Jorge, es un puesto muy importante en la tradición Zen y es la persona que cuida de las refecciones para los practicantes.
SPEAKER_02De las comidas.
SPEAKER_00De las comidas.
SPEAKER_02Sí, es el cocinero.
SPEAKER_00Sí, exactamente. Y cuando he recibido esta invitación de mi maestro, por coincidencia yo estaba leyendo un libro que se llama How to Cook Your Life. O sea, cómo cocinar tu vida. Que habla exactamente sobre la función del tenso en el Zen, pero que reflexiona mucho en cómo hacer algo práctico en tu vida. El maestro de Shimaru, Jorge, que ha sido el monje zen que ha traído el zen de Japón a Europa, decía mucho esto también, que el zen tiene que ser una práctica transformativa en nuestra vida, que si no, no vale de nada. Y cuando me deparé con este título de cómo cocinar nuestra vida, me quedé un poco así, como, ¿qué quiere decir con esto? He visto, Jorge, también unas citaciones que me quería decirte del maestro también un gran maestro zen Kodo Sawaki que dice que en el zen la religión es tu vida en cada momento ¿cómo te comportas en la vida? y la respuesta a esa pregunta ha de ser tu religión Estaba hablando también con un compañero de Zen, recientemente, y él me ha dicho sobre la práctica de dana para mita, que es la práctica budista de la generosidad, y que cómo aplicar esta práctica en su vida ha cambiado su vida. Él es un tipo que trabaja como web design y que no se daba cuenta, pero que demandaba mucho de las otras personas. Y que cuando empezó a practicar el budismo y se ha dado de encuentro con esta enseñanza de Dhanaparamita y él ha intentado practicar en su vida, en su trabajo. Y cómo ha hecho? Y él ha empezado a estudiar más su trabajo para ser más eficiente y tener más tiempo. Quería tener más tiempo para ayudar a otras personas, ayudar a sus colegas. O sea, acababa su trabajo, su parte, y preguntaba a un colega, ¿Puedo ayudarte con algo? Y él empezó a hacer eso una semana, dos semanas, sin esperar nada en troca. La persona no tenía que ayudar en troca o algo así. Y un cierto día su monitor, su jefe, le ha preguntado, pero Bruno, ¿qué ha pasado? Tú has cambiado, ahora se ve que has cambiado, ¿qué estás practicando? Y él ha dicho, he conocido el budismo, estoy intentando practicar algunas cosas. Y después de un tiempo, sus propios colegas le han indicado como el team leader, el jefe de la equipe. Y él me ha dicho que esto le ha cambiado la vida.
SPEAKER_02Una de las enseñanzas que la práctica de meditación nos aporta es que nada es como parece. Otra de las enseñanzas es la de la no dualidad. Otra de las enseñanzas es la de la atención y la de la intención. Te digo esto porque muchas veces desde nuestra mente, que divide todo, tenemos la percepción de que la generosidad es lo contrario de, por ejemplo, la avaricia. Y lo que enseña el Zen, justamente, es que generosidad y avaricia, todo es uno. Entonces, si nos centramos primero en lo que tu amigo Bruno te comentó en su práctica de Dana Paramita o de la generosidad, Parece que él hizo unos procedimientos para tener tiempo y disponer de tiempo perfecto. para los amigos o compañeros de trabajo. Pero resulta que la conclusión de la anécdota es que fue elegido team leader. ¿Cuál era la intención con que él hacía esto? ¿Lo hacía realmente para los demás o lo hacía para él? Yo no lo sé. No pretendo tener la verdad del asunto. Lo que quiero decir es que cuidado con quedarnos en lo aparente. Las cosas son, si nosotros hacemos una división entre el bien y el mal, si nosotros de lo que es uno hacemos dos, vamos a pensar inmediatamente que la generosidad es mejor que la avaricia. Y estaremos justamente en todo lo contrario a la enseñanza de la no dualidad. No es que tu amigo antes fuera avaro y luego se convirtiera en generoso. Tu amigo Bruno es. Y en cada momento, como cualquiera de nosotros, él tiene que estar eligiendo y no puede dejar de elegir quién quiere ser. Es decir, asumir la responsabilidad de cocinar su vida. Eso es exactamente cocinar tu vida. En cada momento, ver qué tipo de experiencia estás realizando. Si todo es uno, él es sus compañeros de trabajo. Puedes ser en la práctica mucho más generoso de otro modo que guardando tiempo para dárselo de ayuda a los compañeros de trabajo. Las cosas en sí mismas no son ni buenas ni malas. Cuando se habla de generosidad, entiendo yo, se habla de darse, no de dar algo como el tiempo o el dinero o la ayuda. Hay una larga historia, por ejemplo, de la beneficencia, que solo es en beneficio de la tranquilidad del alma de quien da, sin ningún tipo de atención al otro, de atención profunda, quiero decir. Nosotros en el Zen, cuando empezamos a practicar, generalmente es porque no nos sentimos bien, porque estamos buscando mejorar algo en nuestra vida, estamos estresados o estamos desconectados. Hay razones que nos llevan a querer practicar. y por lo tanto sin que nosotros lo manifestemos expresamente en nuestra conciencia vamos a practicar para nosotros mismos con el objetivo de mejorar algo en mí de aprender algo de sentirme mejor de cambiar algo cuando nosotros profundizamos en la práctica realmente cuando nos entregamos con honestidad a la práctica ¿Qué es lo que descubrimos? Que no practicamos para nosotros mismos. Como dicen en el budismo, la práctica es para todos los seres sintientes o sufrientes. Por eso es tan importante la Sangha o la comunidad de meditadores y por eso es tan importante el tenso o cocinero. porque tiene una responsabilidad enorme de poder nutrir el cuerpo de los meditadores porque como tú sabes la práctica de meditación demanda un esfuerzo corporal importante y hay que estar en forma hay que comer bien hay que descansar bien con la profundización de la práctica nos damos cuenta de que no practico para mí y esta es una forma de la generosidad pero sin dividir si nosotros lo vemos desde un aspecto más amplio qué es lo que nosotros podemos dar a todo lo que consideramos que no somos nosotros mismos. Parece que puedo dar lo que me sobra o puedo dar un diezmo o puedo dar... Eso existe también en el budismo. Las donaciones, los donativos. Pero mira, desde una perspectiva energética, lo mejor que podemos dar es una calidad energética elevada. Pasa por cuidar el cómo yo estoy vibrando energéticamente. por ejemplo qué tipo de pensamientos estoy nutriendo en mi mente si estoy todo el tiempo criticando si estoy todo el tiempo enjuiciando ahí estoy bajando mi calidad energética y evidentemente no estoy siendo generoso yo seré generoso cuando mejor me sienta porque estaré emanando la mejor energía posible que tiende hacia el amor, evidentemente. El amor, la compasión. Por lo tanto, fíjate, no es tan importante lo que voy a hacer, sino que es muy importante el cómo lo voy a hacer. En este sentido, yo siempre cuento una anécdota que he leído de Antonio Gaudí, el diseñador, el arquitecto de la Sagrada Familia, entre otras cosas, en Barcelona. Yo no sé si tú sabes, pero el templo de la Sagrada Familia no es una catedral, es un templo expiatorio. Por lo tanto, un templo expiatorio no se puede hacer con dineros públicos. Tiene que ser hecho con dineros que los fieles ofrecen, dan, para expiar sus pecados. Y cuentan que cuando Gaudí estaba a poco de empezar las obras de la Sagrada Familia, recibió la visita de un industrial de terraza, un industrial textil. En aquella época la industria textil estaba muy desarrollada aquí. Y le entregó un cheque de 25.000 pesetas para la construcción de la Sagrada Familia, para las obras. En aquella época 25.000. mil pesetas era muchísimo dinero y Gaudí con gratitud dijo cuánto dinero muchas gracias esto nos vendrá muy bien para continuar los trabajos y este industrial le dijo a mí 25 mil pesetas no me hace nada no es tanto Entonces Gaudí le dijo, si no le hace nada, deme más. Y el hombre le preguntó, ¿cuánto más? Y siga subiendo hasta que le haga algo. Si a usted no le hace nada, que va a expiar. Podía parecer muy generoso 25.000 pesetas, pero no tenía el sentido que el templo expiatorio estaba demandando. ¿De qué estamos hablando aquí? Estamos hablando de lo que se llama la intención. La generosidad pasa por el lado de la intención. Si nosotros no estamos atentos a la intención con que nosotros estamos cocinando nuestra vida, entonces no podremos ver claro si estamos en dhanaparamita o no. Básicamente hay dos intenciones posibles, una intención egoísta y una intención altruista. Claro, tenemos que ver muy fino cuando decimos altruista. Evidentemente altruista, altro, otro, quiere decir considerando al otro. Pero ¿yo considero al otro como algo separado de mí? Porque entonces allí no estamos en la enseñanza zen. Es muy fino, hay que elaborarlo muy fino, hay que meditar, hay que observar mucho el estado de nuestra mente para no quedarnos en la apariencia del gesto. A veces no, entre comillas, ayudar a alguien puede ser muy altruista. Y a veces ayudar a alguien puede ser muy egoísta. La enseñanza verdadera es no hay dos. Dar es recibir. Si no comprendemos que dar es recibir, como sembrar es cosechar, todo es uno y todo es ahora. Esta es la verdadera enseñanza del Zen tal como yo la comprendo. No quedarnos con lo aparente porque lo aparente nos lo muestra como dualidad. Nuestros ojos físicos y nuestra mente hacen una separación y nos hacen ver que generosidad es lo contrario a la avaricia. No puedes conocer la generosidad si no conoces la avaricia. Porque generosidad y avaricia conforman una polaridad. No son dos. Son como en una taza, por ejemplo, para tomar el té, que tienes dos. una parte cóncava y una parte convexa. Y no puedes separar lo cóncavo de lo convexo. Entre lo cóncavo y lo convexo hay una tensión. Y esa tensión es la forma de la taza. Gracias a esa tensión, la taza tiene una forma. Cuando tú esa taza la dejas caer al suelo y esa tensión se rompe, la taza se destroza y quedan pedazos destruidos. taza tú necesitas siempre la atención entre lo cóncavo y lo convexo para tener una taza que te sirva y también necesitas la atención entre la generosidad y la avaricia porque si no reconoces tu avaricia y sólo reconoces tu generosidad te identificas de algo y te alienas de lo contrario y entonces te debilitas Y esa es precisamente la identificación por un lado, la alienación por el otro, es precisamente la estructura de nuestro ego. Nuestro ego se estructura así. Nuestro ser no, nuestro ser es. Es todo lo que no es. Si yo soy generoso es porque también soy avaro. Por lo tanto, ¿qué soy? Yo soy generoso. Y esto es un poco un ejemplo claro de lo que hablamos normalmente de la no dualidad. Fíjate, estamos hablando de generosidad sin excluir la avaricia. No hay dos, todo es uno, todo es ahora. Estamos hablando de intención. Puedo hacer un acto aparentemente muy generoso con una intención egoísta y puedo hacer un acto aparentemente muy de avaricia o de individualismo y muy egoísta y que sea altruista. Cocinar la propia vida significa hacerme responsable de la calidad de mi experiencia interna. Nosotros, en nuestra vida cotidiana, en nuestra existencia en el mundo, lo único que recogemos es una experiencia interna, es cómo sentimos las cosas. Da igual si tú tienes un coche blanco o un coche negro, lo importante es cómo te sientes tú con tu coche. Si tú crees que si lo tienes al coche de un color rojo te vas a sentir distinto, no vas a querer el coche rojo. Pero no estamos hablando del coche, estamos hablando de la experiencia interna de poseer ese coche. Lo que a nosotros nos importa en todo esto es que tenemos una libertad última de la que no podemos salirnos la que no podemos evitar, que es la libertad de elegir quién somos en cada momento. Y esto es cocinar la propia vida. Esto es estar atento a los pensamientos, a las actitudes con las que yo recibo, acojo, lo que la vida me va trayendo. Y luego tratar de que esa actitud esté en armonía con todo lo que es. Como tú sabes, el maestro Dogen, que vivió allá por el año 1200, él tiene un libro muy importante, uno de los más importantes sobre el budismo Zen, que está dedicado justamente al tenso. Hasta ese punto se le da importancia a ese personaje que es el cocinero de la comunidad. Y allí hay infinitas enseñanzas de vida, pero todas confluyen básicamente en lo mismo que Zazen, en lo mismo que la práctica sentada, que es atención. que es apertura del corazón, que es estar presente, que es no esperar, no proyectar en el tiempo. Hay toda una infinita cantidad de enseñanzas que, insisto, tienden a que el acto de cocinar para la comunidad sea un acto de presencia. Hay una anécdota muy bonita en el budismo Zen. No recuerdo de qué época antigua era. Yo creo que ya la he narrado aquí en el podcast, pero vale la pena volver a contarla porque la ocasión se presta. Y es que antiguamente en los monasterios, cuando el maestro o el monje principal del monasterio fallecía, él tenía que transmitir ese puesto de poder dentro del monasterio y para hacerlo entregaba su bol, en el que él había comido y que venía de largas tradiciones antiguas, de unas cerámicas que a veces se arreglaban, se rompían, se volvían a hacer, pero era un objeto muy importante porque siempre el monje principal iba heredando del anterior ese utensilio donde comía cada día. Y entonces en uno de estos monasterios había el monje principal que estaba ya muy desfalleciente y todos los demás estaban especulando a ver a quién le iba a dar su bol. a quién le iba a transmitir el privilegio de dirigir aquel monasterio. Y claro, eran todos monjes que llevaban muchísimos años meditando en el dojo, en el templo, que habían estudiado muchísimo los sutras del budismo, que eran auténticos eruditos, y era difícil imaginar a quién él iba a elegir. Y en el último momento, cuando se hizo una ceremonia para que él transmitiera ese bol, él hizo llamar a un campesino que trabajaba de pinche de cocina, que pelaba zanahorias o cortaba cebollas o una cosa así. Era analfabeto, nunca había entrado en el templo realmente a meditar. Él solo había entrado por la parte de servicio a la cocina y allí estaba. Y a él le dio... el bol a él le entregó el bol para decepción de todos los demás eruditos que tanto habían meditado porque porque este hombre encarnaba mucho mejor que los demás el espíritu del zen él había hecho un servicio y cuando él estaba trabajando en la cocina sólo estaba trabajando en la cocina Eso es el Zen. Las historias en torno al tenso son infinitas y las enseñanzas que vehiculizan estas historias también son infinitas y son muy apasionantes. Y como siempre en el Zen, visitando el terreno de la paradoja, visitando el terreno de lo inesperado, de lo sorprendente, de lo no trillado y sobre todo tratando de traernos todo el tiempo a una especie de sospecha respecto a lo que es y a cómo nosotros percibimos lo que es. Todas estas enseñanzas acerca de los errores de la percepción, que en cierto modo vienen a querer pinchar el globo de la ilusión en la que nosotros vivimos, del sueño en el que estamos, tienen como último objetivo, evidentemente, el autoconocimiento, es decir, de no equivocarnos a la hora de ver quién somos, porque no se trata sólo de cómo yo percibo las cosas en el exterior, es de cómo me percibo a mí, quién creo ser. Normalmente el problema es que creemos ser lo que percibimos de nosotros pero lo que percibimos de nosotros no es nuestra auténtica naturaleza y lo que el budismo zen invita a conocer a través de la práctica es justamente nuestra auténtica naturaleza nuestra esencia quien de verdad somos y esto no tiene una respuesta adjetivable no tiene una segunda palabra que defina. Es yo soy, en última instancia, o yo soy la conciencia. Yo soy donde está la pregunta y está la respuesta. Yo te agradezco enormemente que hayas compartido con nosotros esta experiencia de practicar la tarea del tenso en un retiro. Lo que me gustaría saber es cómo te sentiste en esta primera experiencia a cargo de preparar la comida para la comunidad.
SPEAKER_00Hemos sido un grupo no tan grande, unas 12 personas. Normalmente somos más, 30, 40. Pero mismo así ha sido una tarea muy... extenuante que necesita muchísima atención y muchísimo cuidado tanto para hacer los cálculos para que no falte nada como también para escoger también los platos más adecuados junto con lo maestro porque pasa también por él y he sentido muchísimo He reflexionado y he sentido muchísimo en esta práctica, Jorge, esta cosa de la dana paramita que te he comentado, de la generosidad y de la donación. De cómo, muy bien has hablado, Jorge, de cómo el dar y el recibir son lo mismo, ¿no? No hay diferencia entre los dos. Muchas veces recibimos tanto de un maestro como el maestro Koshin del templo de aquí de Bucarest o también de ti. Siento que recibo tanto que es una gran alegría poder también dar de manera más clara, de esforzarme para hacer que un final de semana de práctica sea posible, que este podcast sea posible, que es una manera de dar un retorno, ¿no? Porque no hay realmente una diferencia. Ha sido una tarea en que el día después yo estaba esgotado, pero estaba muy contento. Muy contento. Y ha salido todo bien, porque otra cosa muy importante, Jorge, que he aprendido a practicar el Zen, es el no miedo. Cuando el maestro ha buscado otras personas para hacer este puesto, las personas han dicho, ah, prefiero que no, creo que no va a dar, no salirá bien. Y yo he dicho de primera, quiero ser tenso, sin problema. Y no puedo... controlar el resultado será la primera vez no he tenido otra persona para acompañarme o un monje con más experiencia para que me diera las instrucciones pero que voy a controlar mi esfuerzo para hacer lo mejor posible y que eso será necesario entonces no necesito tener excitación o miedo
SPEAKER_02y tuviste tiempo para sentarte en sasen o estabas todo el tiempo dedicado a la cocina
SPEAKER_00tenido tiempo, hemos hecho en el periodo del samba, del trabajo y otra cosa muy interesante Jorge, es como percibimos prácticamente el poder de la sanga en estos momentos en que tienen un desafío como ha sido este. La Sangha te ayuda, te levanta junto y dice, vamos juntos que hacemos todo y estará todo bien. Y he sentido esto, como la Sangha tiene este poder de llevarte y ayudarte. Estar juntos como solamente un cuerpo. No es solamente tú que estás haciendo esto, estás solamente como responsable, pero tienes todo el apoyo de la Sangha y que es muy poderosa. Entonces he practicado mucho esta cosa del no miedo, de la donación, de la generosidad, de la alegría de poder estar en servicio y el poder de la sangra. Me gustaría comentar también, Jorge, lo que me ha dicho Bruno. Me pareció muy interesante porque lo que me ha dicho es que por primera vez en su vida ha hecho actos de generosidad sin esperar nada. Ha venido un resultado que no esperaba y que él ansiaba hace mucho pero que no almejaba en aquel momento. Y
SPEAKER_02eso me pareció muy interesante también. Muchas gracias, David. Ha sido un gusto muy grande. Yo espero que también para nuestros oyentes esta charla les traiga un poco de luz acerca de Dana Paramita y otros conceptos que hemos abordado. Muchas gracias, como siempre. Hasta muy pronto.
UNKNOWNMuchas gracias.
SPEAKER_02muchas gracias por escuchar este podcast tu presencia completa el sentido de nuestro trabajo en el arte de existir un nuevo episodio estará a tu disposición en 15 días si lo deseas tienes la posibilidad de suscribirte a través de Spotify Apple Podcast o la plataforma de tu preferencia te recuerdo que puedes hacernos llegar tus preguntas para la consulta o la sugerencia de temas que consideres de interés al correo electrónico Para mantenerte al día de las actividades que propongo, talleres de grupo, retiros de meditación, charlas, publicaciones, etc., no dudes en suscribirte a nuestra newsletter o seguir las redes sociales que figuran en la descripción de este episodio. Hasta muy pronto. Soy Jorge Sendner. Ojalá que este podcast sea una fuente de inspiración en tu propósito de hacer de tu vida Un arte. El arte de
SPEAKER_01existir. Imágenes y grafismo, Mariona Cabasa. Producción y coordinación general, Bruno Gargiulo. Locución, quien les habla, Manu Fuyola. Dirección y presentación, Jorge Zentner.