En este podcast Jorge Zentner habla de -entre otros temas- autoestima, autoconocimiento, meditación, creatividad, gestión de las emociones, superación de crisis existenciales, práctica espiritual en la vida cotidiana... Responde a consultas de los oyentes y proporciona herramientas que pueden permitir evitar el sufrimiento inútil, mejorar la comunicación, y relacionarse mejor con los demás en la familia, el trabajo, la pareja…
De un modo sencillo y directo, Jorge aborda las eternas preguntas del ser humano: ¿quién soy?, ¿qué sentido tiene la vida?, ¿cómo experimentar la paz interior y el sentimiento de realización?
ALGUNAS SECCIONES DE el ARTE de EXISTIR:
LA CONSULTA
Los oyentes plantean problemáticas vividas en el trabajo, la pareja, la familia, etc. Jorge ofrece respuestas que no sólo son útiles al consultante, y que no pretenden dar “la solución”: enfoca la situación de manera que el o la consultante pueda encontrar vías de superación. Asimismo, proporciona herramientas concretas, prácticas, cuyo uso redunde en una mejor orientación y en un verdadero fortalecimiento interior. Coordinan esta sección Daiana Belbruno y Davi Carneiro.
Los generosos invitados a el ARTE de EXISTIR ofrecen el testimonio de recorridos existenciales inspiradores, vividos con pasión. Son la encarnación de existencias auténticas, con sus luces, sombras, altos y bajos, risas y llantos. En esta sección no se muestran “vidas ejemplares”, sino el latido de la vida, en su infinita riqueza y diversidad de tonos y ritmos.
JORGE CHARLA CON DAIANA y DAVI…
Daiana Belbruno y Davi Carneiro entrevistan a Jorge Zentner, con quien comparten la misma sed, la misma pasión por explorar el infinito misterio de la existencia humana.
TU PREGUNTA
La sección más interactiva del podcast: si deseas participar en este ejercicio de autoconocimiento, escríbenos a jorgezentner@elartedeexistir.com. Concertaremos día y hora para encontrarte con Jorge a través de Zoom o Skype. Trae la pregunta más significativa en este momento de tu vida: es a partir de ella que Jorge Zentner te ayudará profundizar en tu búsqueda personal.
INSPIRACIONES
¿Qué te inspira en la vida? ¿Qué te inspira a levantarte de la cama cada mañana, a reír, a trabajar, a relacionarte con el mundo? Carla Marcos presta su voz y Antonio Mazzei su música al libro de Jorge Zentner Una voz que me habla. Todo es misterio y todo es luz en el universo de las… INSPIRACIONES .
CODA es la sección que cierra el episodio, con la música de Antonio Mazzei.
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Este número cero de el ARTE de EXISTIR-MEDITACIÓN se diferencia radicalmente de todos los episodios que le habrán de seguir. Fundamentalmente porque -en esta primera entrega- Jorge Zentner no comparte una meditación, sino que brinda una serie de informaciones útiles, y consejos prácticos para la práctica de la atención plena.
Jorge aborda diversos asuntos que es importante considerar antes de sentarnos a meditar: nos habla de la elección del cojín; de la preparación del lugar donde meditaremos; de la importancia de la postura; de la actitud con que conviene abordar la meditación; etc.
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¿Cómo hacer de nuestra existencia un arte? Soy Jorge Zentner. Gracias por acompañarme en El Arte de Existir Meditación. A este primer episodio del nuevo podcast le he atribuido el número cero, porque, como podrás comprobar, se diferencia completamente de todos los que vendrán luego. Este episodio es una especie de introducción a la práctica de la meditación. algo así como un resumen teórico, un primer capítulo informativo, para quienes se aproximen a la práctica sin mucha idea, o peor todavía, con algunas ideas equivocadas sobre lo que es la meditación. Este, entonces, es un episodio sobre la práctica de meditación. los siguientes episodios del podcast serán para la práctica de meditación. Serán una herramienta que facilita la práctica de un estado de conciencia denominado atención plena. Porque intenta apoyarte en la práctica es El contenido de los próximos episodios no estará dirigido, como este, a tu mente lógica, reflexiva y hábil a la hora de recibir información, discriminar y elegir. Los audios que iré brindando en el futuro, cada 15 días, le hablarán a tu lado más silencioso, más creativo, intuitivo, lúdico y abierto a lo nuevo. Le hablarán a esa parte de ti que no vive bajo presión, perseguida por la exigencia de saber, de siempre tener razón o de establecer categorías y creencias. Lo primero que necesito aclarar hoy es que usamos la palabra meditación simplemente porque nadie ha encontrado otra mejor. Y es una pena, porque en nuestro lenguaje habitual todos sabemos que empleamos la palabra meditar como sinónimo de reflexionar, de consultarlo con la almohada, de darle vueltas a un asunto, de pensar un poco en algo. Como vemos, son distintas formas de decir que realizamos una actividad mental reflexiva, analítica, sobre un asunto preciso. El equívoco entonces está servido, porque resulta que cuando hablamos de practicar meditación, estamos queriendo decir precisamente lo contrario. En realidad, este lío tiene su origen en Oriente. Por razones que ahora sería muy largo enumerar, hace miles de años que distintas poblaciones orientales se dedicaron a explorar, a investigar, a mapear y a nombrar lo que genéricamente conocemos como la conciencia. En lugar de observar exclusivamente el mundo exterior, esos pueblos dedicaron muchas energías a volcar la mirada hacia el interior del individuo. Así fueron descubriendo el paisaje interno de la misma manera que algunos viajeros descubrieron y cartografiaron ríos, montañas y valles. La palabra meditación que nosotros empleamos entonces equivale muy aproximativamente a lo que en sánscrito nombra la palabra dhyana. En Pali, una lengua más popular, que es la que usaba el Buda histórico, Diana se dice Yana. Cuando el budismo pasó a China, Yana se tradujo allí como Chan, y luego en Japón se convirtió en Zen. La palabra meditación, entonces, nombra un estado de conciencia, la conciencia autoconsciente. A falta de otra palabra, seguimos usando meditación e incluso decimos que hacemos meditación. En verdad, resulta muy poco acertado emplearla precedida por el verbo «hacer». Porque nadie puede hacer meditación de la misma manera que nadie puede hacer el dormir o hacer el soñar o hacer el desmayarse. Son estados de conciencia que experimentamos pero que no hacemos. No hay un yo hacedor detrás. En lugar de meditación también cabe usar la palabra atención, sati, empali. traducible también como notar o darse cuenta. En inglés se utiliza la expresión mindfulness, atención plena. De manera que indistintamente hablaremos de practicar meditación o practicar la atención. Y vale la pena aclarar rápidamente que no es cualquier atención. No es, por ejemplo, la atención que se le pide a los alumnos en clase. No es una atención concentrada en un objeto. Cuando practicamos meditación, practicamos una atención abierta, flotante, que se caracteriza por no juzgar, no opinar, no criticar. Y por ello a veces se habla de una atención testigo o de una conciencia testigo. Es una atención que simplemente se da cuenta de algo. Por ejemplo, me doy cuenta de que ahora tengo sed. Me doy cuenta de que estoy muy contento y al mismo tiempo algo tenso porque estoy empezando un nuevo podcast, etcétera, etcétera. Me doy cuenta de. En este episodio número cero quiero resumir un poco de información técnica que puede resultar de útil. En ese sentido, en primer lugar, te sugiero que antes de empezar tu práctica olvides durante un rato las prisas. Y ya que estás, desenchúfate de los teléfonos, de las tablets y de todos los dispositivos que puedas tener por allí. También intenta sentarte a meditar en un lugar donde tengas la seguridad de que nada ni nadie vendrá a interrumpirte. La meditación empieza ya con la preparación de ese espacio y de los elementos necesarios, tal vez una colchoneta, una alfombra, un cojín, un banco, una silla, según lo que elijas dónde sentarte. Cuida que haya una luz adecuada, ni muy hiriente para la vista, ni que esté todo muy oscuro. Tal vez en ese lugar te guste poner unas flores, tal vez te guste quemar un incienso o hacer funcionar un vaporizador con aceites esenciales. Esto de los olores es importante porque el cuerpo se acostumbra a reconocer esos olores y rápidamente se condiciona a entrar en un cierto estado de conciencia. Piensa en todo caso que estarás montando con plena conciencia, observando tus gestos, tus pensamientos y lo que experimentas emocionalmente, estarás montando, digo, un espacio ritual destinado a acoger ese encuentro íntimo que es la práctica de la meditación. Practicar meditación es desarrollar un ritual. Considera a ese espacio donde meditas como un lugar al cual volver, un hogar donde puedes encontrar lo más tuyo y auténtico, lo más íntimo y donde naturalmente te encontrarás a gusto, en paz, sin deseos de salir corriendo. Ese lugar es está siempre asociado al silencio. Allí reina el silencio. De modo que podrás volver a la práctica cuantas veces quieras. La experiencia interna jamás será la misma. constatarás que tú eres cada vez una persona nueva nacida en ese instante y que se sienta a practicar por primera vez, siempre por primera vez. Uno de los grandes temas de la práctica de meditación, de los grandes problemas también de la práctica, es la postura. ¿Cómo me siento? ¿Cómo hago? Si soy un occidental que no está habituado a sentarse en un cojín con las piernas cruzadas, ¿cómo hacer? Si buscas en YouTube verás infinitos vídeos donde te enseñan a adoptar una postura de meditación. Yo te aconsejo darles un repaso y probar cuál te va mejor. Lo que te sugiero es que en general busques un compromiso entre la comodidad por un lado y permanecer bien despierto bien despierta por otro si para meditar te vas a recostar en un sofá como cuando miras una serie lo más seguro es que al poco rato estés dormido entonces no confundas meditar no es relajarse meditar es estar despierto atento ¿Qué maneras tenemos de evitar el sueño, el embotamiento y la famosa divagación mental? Bueno, lo primero la espalda recta, el mentón un poquito metido hacia adentro, párpados caídos sin cerrar completamente los ojos para no irnos a pasear por nuestra mente, para estar siempre ahí en el lugar donde estamos sentados. No siempre se encuentra la buena postura al primer intento. Hay que explorar y buscar. Hay que probar distintos tipos de cojines o banquetas o sillas. Las alturas son importantes. Si puedes hacer que las rodillas apoyen en el suelo o en unos cojines para estar firme y que los riñones no tengan que forcejear, pues mejor. Veamos ahora una vez que has adoptado la postura sentada. Observa sin juzgarte qué ocurre tu cuerpo mientras lo haces. Observa la respiración, la postura, las tensiones, si hay comodidad o incomodidad, sensaciones que pueda haber en el pecho, en la garganta, en el plexo solar, en el abdomen. Observa a sí mismo y sin criticarte tu actitud interna. ¿Hay esfuerzo y dificultad? ¿Hay facilidad y fluidez? ¿Lo estás haciendo desde el sentido del deber o desde el simple gusto por hacerlo, como si se tratara de un juego? ¿Sientes impaciencia? ¿Sientes deseos de terminar y de pasar a otra cosa o podrías seguir ahí indefinidamente? Observa también, sin opinar, lo que ocurre en tu mente mientras permaneces sentada, sentado. ¿Qué pensamientos detectas? ¿Hay un monólogo? ¿Oyes un diálogo interior? ¿Hay en ti un pepito grillo que cuestiona todo? ¿Se queja? ¿Critica? ¿Piensas en cosas del pasado o del futuro? ¿Hay críticas o elogios por lo que estás haciendo? ¿Te sientes un héroe, una heroína o un pringado? ¿Hay dudas? acerca de si lo haces bien o mal, te preguntas por el sentido de estar haciendo lo que haces, simplemente date cuenta de lo que hay en tu mente. Y observa, sin presuponer lo que se debería sentir, también tus emociones. Hay miedo, hay tristeza, hay rabia, alegría, vergüenza, culpa. Simplemente observa. Y por último, observa el infinito espacio vacío donde todos esos fenómenos, emociones, sensaciones corporales, pensamientos, están teniendo lugar. Se dan en algún lugar, se dan en un espacio. Observa el espacio. Quita tu atención del fenómeno, quita tu atención de la figura y lleva tu atención al fondo. Mientras permaneces sentado o sentada, permite que tu atención acompañe a tu experiencia. Pero si notas que te distraes, si de pronto te das cuenta de que tu atención ha saltado a la lista de la compra, a esa llamada pendiente desde hace días o a la rabia que te provoca el vecino que aparca la moto frente a tu portal, no luches. Simplemente constata que eso es lo que hay en tu mente en ese momento. Y si ves que estás luchando, Obsérvate luchando, no te critiques, déjalo pasar. Luego vuelve a traer la atención a tu cuerpo, a tu respiración, a tus emociones de ese instante. Siempre que practiques meditación, permite que todo tu organismo se convierta en caja de resonancia. Tú eres el instrumento de la atención. De ti es que emanará el sabor, el ritmo y el conocimiento. Cada vez que te sientes a meditar, surgirán sensaciones, emociones, recuerdos, asociaciones, fantasías. Eso es lo normal, digamos. Es decir, habrá experiencias internas que aparecerán en tu conciencia para que también de ellas hagas una lectura atenta, con calma, aceptación y creatividad. Sobre todo sin juicios. Otra sugerencia que te puede ser útil, a mí me ha servido, es tener un cuaderno cerca. la práctica de la meditación es un proceso y puede servirte ir dejando testimonios de ese recorrido a medida que lo desarrollas la observación de la experiencia interna es la esencia misma de esta práctica el cuaderno puede convertirse en un buen lugar para aprender a testimoniar sin juzgar aceptando plenamente lo que uno atraviesa en cada momento La relectura de los cuadernos es a veces muy reveladora. suelen aparecer las mismas creencias, los mismos patrones de conducta, las mismas reacciones. Esta sugerencia que te hago no es una invitación a que cuando escribes en el cuaderno te dediques a reflexionar, analizar, recordar, interpretar o elaborar cadenas causales con el objetivo de sacar no sé bien qué conclusión. No se trata de escribir acerca de lo que te está pasando ni de sacar conclusiones. Tampoco se trata de adjetivar, esto está bien, lo otro está mal, me gustó, no me gustó. Evita en la medida de lo posible los adjetivos y si aparecen, si ves que no puedes evitarlos, intenta sustituirlos por sustantivos. Para escribir no consultes a tu mente, consulta a tu cuerpo. ¿Qué sientes? ¿Qué palabras, qué ritmos, qué frases brotan de las sensaciones físicas que estás experimentando en ese instante cuando ya has terminado tu meditación? Por último, no olvides que la práctica de la atención plena no se limita a unos pocos minutos de meditación. El objetivo último, si hay alguno, es practicar en tu vida cotidiana la actitud que encarna estos principios básicos que acabo de enumerar. La práctica es sobre todo una apertura al misterio de cada instante. un ejercicio de presencia. Las banales o importantes actividades de cada día, el camino al trabajo, la lavadora, la preparación de la cena, son sin duda la mejor ocasión para practicar la atención plena. La existencia diaria no deja de brindarnos momento a momento esa maravillosa oportunidad de estar presentes en lo que hacemos. Si después de escuchar este episodio número cero, del podcast te quedan dudas necesitas aclarar algunos conceptos pedir algún consejo más que tal vez se me ha pasado por alto no dudes en escribirme a jorge setner arroba el arte de existir punto com y sin ningún problema te enviaré mi respuesta en la medida de lo posible para aclararte y para que te sirva de apoyo en tu práctica de la meditación.
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El arte de existir. Mesa de redacción, Davi Carneiro. Imágenes y grafismo, Mariona Cabasa y Laura Crechel. Redes sociales, Laura Crechel y Martín Zettner. Música y edición de sonido, Antonio Matsey. Producción y coordinación general, Bruno Gargiulo. Locución, quien les habla, Nujavi Ramírez. Dirección y presentación, Jorge Zentner.